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― Entrenemos, por favor [privado] {flashback}

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― Entrenemos, por favor [privado] {flashback}

Mensaje por Ao Uchiha el Lun Abr 18, 2016 8:41 pm

La verdad es que mi maestro no fue alguien de quien pudiera quejarme en ningún momento, él siempre busco lo mejor para mí en cada instante y también de  mis compañeros de equipo, preparándonos para toda situación peligrosa o turbulenta en la que nos pudiéramos ver envueltos en el futuro, dándonos las herramientas para sobrevivir sin ayuda externa, perdidos en la nada misma ; las herramientas para luchar, para sobrevivir en la soledad, y para vencer todos y cada uno de nuestros obstáculos; las herramientas para ser un shinobi que fuera capaz siempre de servir a la aldea efectivamente y defenderla a como de lugar, pero lo más importante, nos enseñó a cada uno quien era en realidad desde un lado mas moralistico, a ver nuestros miedos, nuestras debilidades, y aprender de ellas sin dudarlo ni dejarlas atrás. Un shinobi fiel a la aldea y a sus estudiantes, capaz de dar su vida por nosotros sin dudar un segundo, era un ejemplo a seguir como quien dice.

- Muchacho, deja de pensar y comienza a atacar - sus palabras me retaban a combatir, y me hicieron salir de mis propias dudas como tal, logrando que mis ojos perdieran esa expresión perdida y se fijaran en un punto del suelo debajo mío, para luego subir y observar cómo, frente a mí y de mi cuerpo, estaba el sujeto en quien justamente estaba pensando para poder prepararme psicologicamente. Un tipo alto, de cabello marrón y corto podría decirse, llevando como siempre su traje de Jounnin con el chaleco reglamentario que debía usar y la bandana de Iwagakure no Sato atada en su cuello, mostrando la placa de metal bajo su mentón, el cual poseía una cicatriz que iba desde su labio bastante grueso, hasta la parte baja de su barbilla. Según él aquella herida vieja y poco renovada, le fue generada en un combate contra un ninja renegado de Kirigakure no Sato hace años atrás, quien era un amplio maestro del Kenjutsu. - ¿O es que tienes miedo de enfrentar a tu sensei? - su tono arrogante y benevolente, acompañado de una leve mueca burlona en su rostro que expresaba superioridad fueron suficiente para que dejara de pensar tanto en aquel momento y, sin dudarlo, me levantara de la rama donde me encontraba sentado, bajando de un salto para colocarme firmemente, frente a mi antiguo maestro ninja de grupo.

Mire sus ojos fijamente con una mirada desafiante, devolviéndosela, acercándome hasta que solo quedaban tres pasos de distancia entre su cuerpo y el mío. Estábamos a la mitad de un lago bonito y bello, en el área de entrenamiento, casualmente la que utilizábamos para entrenar con el grupo en aquellos tiempos en que éramos un pequeño pero respetable equipo de tres gennin's al mando de un adulto jounnin, el mismo que se encontraba parado frente a mi en aquel instante... - ¿No está muy viejo para estas cosas, Sensei? - le pregunte riéndome con una risa corta y al pié, teniendo que reaccionar inmediatamente al momento para desviar un puñetazo bastante veloz y sagaz que venía desde mi lado derecho según pude ver con mis ojos, directo a mi rostro. Gracias a mi percepción pude terminar golpeandolo levemente sobre la muñeca del mismo con el puño de mi mano izquierda, logrando efectivamente que este solo pasara a la derecha de mi cara, sin llegar a hacer contacto alguno con mi rostro, defendiéndome con éxito.

- Nunca se es viejo para darle una lección a un alumno terco, ahora veamos que tanto se supone que has mejorado en tu combate cuerpo a cuerpo, pequeño y jóven Ao - esas últimos palabras las tuvo que decir a las apuradas y de corrida, pues no terminó de decirlas que yo ya tenía mi puño derecho dirigiéndose a su estómago en un gancho ascendente bastante poderoso y potente, como intentaba que fuera. Se alejó dando dos rápidos saltos hacia atrás, era un buen perceptor ya que vió venir mis golpes, luego se posicionó tomando una distancia de diez metros antes de frenarse y colocar ambos brazos al frente en una de sus poses de pelea que solía hacer cuando combatía. - ¿Aún te afecta que te llamen "Pequeño"? Supéralo niño, ya eres maduro futuro chunnin, no puedes tener esas mañas malas - si bien tenía toda la razón del mundo y me molestaba, era verdad que ya no podía dejar que la ira y el enojo se apoderara tan fácilmente de mí solo por escuchar ese estilo de palabras desafiantes y burlonas, pero algo en mi interior me lo impedía, escuchar ese tipo de palabras que eran dirigidas hacia mi disparaba como un gatillo en mi cabeza que me enviaba a atacar desenfrenadamente.

Lleve mi mano derecha extendida lentamente y con los dedos juntos al frente, extendiendo mi brazo casi al completo mientras la otra bajaba hasta mi cintura. Flexione levemente las piernas a la par que realizaba las demás acciones, me posicionaba firmemente en una pose de batalla, listo para propulsarme contra mi contrincante. - Viejo, lamento decirle que eso es mi problema - las razones que tenía de mi enojo antes ese tipo de palabras nadie las conocía, nadie más que yo y solamente yo mismo, y además de paso prefería que nadie jamás las supiera. Era como mi secreto, el que mejor guardaba en mi cabeza, bueno, junto con otro que no viene precisamente al tema. - ¡Ahora prepárese Sensei! - y sin mediar ni pensar una palabra más me lance contra él, llegando a posicionarme a menos de un metro antes de lanzar una fuerte patada giratoria de mi pierna derecha, la cual estaba destinada a golpear el lado izquierdo del torso de mi sensei. Como era de esperarse él pudo finalmente ver y entonces reaccionó a tiempo y lo bloqueo con éxito, anteponiendo sus antebrazos juntos, para que luego comenzáramos un intercambio de golpes a gran velocidad. Los puñetazos iban y venían sin parar, siendo todos y cada uno de ellos, fueran míos o suyos, bloqueados con gran habilidad por su destinatario independientemente uno del otro, ambos aumentabamos la velocidad a la par ajena. Nuestra pelea parecía más una intrincada coreografía siendo ejecutada a la perfección, nada más alejado de la realidad.

Llegado a un punto acordado por ambos, nos volvimos a separarnos, dando cada uno un potente salto hacia atrás y, apenas cada uno toco suelo, como si de una camara lenta se tratase mientras lo hacíamos, dimos un fuerte inhalación para tomar aire y energia, y nos propulsamos hacia adelante de nuevo, en la dirección justa y precisa para chocarnos. Al momento de alcanzarnos chocamos manos, sujetando cada uno las contrarias mientras empujábamos con fuerza mientras nuestras miradas se intercambiaban en aquel instante, buscando ver quién era el que tenía mayor poder físico. Nuestras miradas chocaban, notándose en ambas una gran diversión, además de la clara competitividad que había entre ambos shinobis de aquel instante. El choque de fuerzas fue largo, teniendo que, al final, cancelarlo y cada uno ir por su lado nuevamente, pues si continuábamos así podía volverse eterno mas y mas tiempo, yo usaba toda mi fuerza y no daría descanso. Claro que apenas nos separamos, cada uno tomo una estrategia propia para atacar nuevamente y seguir el combate, siendo la suya lanzarme cuatro shurikens antes de avanzar en mi dirección. Cómo respuesta lo que hice fue dar un pequeño salto prolijo y exacto, moviendo mi cuerpo en el aire en una pirueta que me permitió pasar por el espacio que separaba dos de los proyectiles de los otros dos, que pasaron por mi cuerpo bastante cerca y rozándo mis ropajes, aterrizando rápidamente a tiempo para frenar un kunai que iba directo a incrustarse en mi frente al tomar por la muñeca la mano que lo empuñaba. - Eso fue a traición, Sensei - susurré demostrandole un rostro y mirada de seriedad por lo que había ocurrido.

- En una pelea todo se vale, niño - fue lo único que dijo antes de dar dos saltos hacia atrás, preparándose para continuar el combate que estabamos dando y sin interrumpirlo. Claro que no lo dejé retroceder tan fácilmente, mi enojo me ganó en aquel momento, puesto que apenas se alejó tomé dos shuriken del porta armas que llevaba atado a mi cadera en los entrenamientos, y los lancé ferozmente en su dirección, acercándome detrás de estos. Su reacción fue la obvia, al llevar un kunai en la mano los desvió con este con suma facilidad, pero no logró esquivar un puñetazo mío que llego directamente a su rostro con toda la fuerza mezcladad con ira que pude haberle dado, me lo estaba tomando totalmente en serio al combate. Dió inmediatamente dos pasos hacia atrás por la fuerza del golpe encestado con éxito y logro, pero inmediatamente después se volvió a parar firmemente, y así continuó con la pelea como si nada hubiera pasado, pese a que la fuerza del golpe no era para nada poca, intenté que le doliera y sabía que le dolía, dos de esos podían destruir un árbol de forma relativamente fácil.

La pelea se alargó por todo lo que duró el día, siendo que había arrancado temprano en la mañana antes que saliera el Sol. La noche llego a su tiempo, y tanto ambos yo como mi sensei nos encontrábamos luchando sin cesar, aún en aquel pequeño campo de entrenamiento, intercambiando un golpe tras otro con fuerza, sin ninguno de los dos querer retroceder para nada en absoluto. Puñetazos, patadas, rodillazos, codazos, todo tipo de golpes iban y venían uno tras otro a nuestros cuerpos y manos, inclusive cabezazos en momentos desesperados en los que no sabíamos a que recurrir. Ambos ya estábamos agotados a decir verdad, un dia largo de batalla nos dejaba exhaustos, faltos de fuerza y con la resistencia por los suelos, además de que teníamos moretones variados y pequeños cortes a lo largo de todo el cuerpo, pero eso no iba a evitar en lo absoluto que podamos seguir batallando y demostrárnos que eramos mas fuertes que el otro. No nos habíamos contenido para nada a pesar de ser solo un combate de entrenamiento tan simple como eso mismo, lo habíamos dado todo tanto mi Sensei como yo, con tal de lograr vencer a nuestro contrincante, tanto que en más de una ocasión, si no fuera por los reflejos y habilidades poderosas y variadas del otro, uno de los dos pudo fácilmente terminar muerto debido a tanto cansancio y daño acumulado.

Con la luna como única iluminación de nuestros fuertes cuerpos, ambos intentábamos con lo último de nuestras energías golpear al contrario, pero los golpes que encestábamos, en si ya no eran más que una caricia por la poca fuerza que nos quedaba a ambos dos, nuestras fuerzas se habían disminuido durante todo el día. Un viento fuerte soplo el lugar como cosa del destino tal vez, y provocó que ambos cayeramos al suelo, completamente exhaustos y sin aliento, y con la ropa completamente empapada en sudor abundante y asqueroso. - Que quede claro... que yo gané... - decía de forma cortada y agitada, por lo acelerado de mi respiración, tirado de espaldas en el suelo con mi sensei al lado mío, en casi iguales condiciones.

- Claro niño, claro, como digas... - dijo él, igual de acelerado y agitado que yo, dejando escapar un largo suspiro  mirando hacia arriba, mientras una gran sonrisa se enmarcaba de sus gruesos labios, aunque yo no podía ver esta desde mi posición en la que me encontraba. - Hace mucho no tenía a decir verdad... un combate así como el de hoy... - susurró entre nosotros, sacando la lengua y dejándola caer a un lado de su rostro, como si se tratara de un perro tratando de recuperar el aliento, mirándome y provocando que nos riamos un poco.

- Te lo dije... estas viejo... - susurré en respuesta a lo que hacía, al poco rato en que mi sensei rompía a reír, pero no de forma disimulada, sino a carcajada limpia y sin preocupaciones - Ahh bueno... ja, jaja... jajajaja - inevitablemente me contagio la risa ya que era lo único que oía, y era una risa muy contagiosa y ruidosa, y ambos comenzamos a reír sin parar, como un par de locos que estaban solos en el bosque.


Líneas ― 140


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