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Pacto de sangre con los halcones [atemporal]

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Pacto de sangre con los halcones [atemporal]

Mensaje por lucian el Lun Abr 25, 2016 8:47 pm

Tras haber madrugado tanto aquel día, recuerdo haber llegado a la conclusión de que no volvería a hacerlo nunca, levantarme tan pronto, cuando la villa aún no había despertado suponía un malgasto de tiempo increíble, no había nada que hacer a esas horas. Me encontraba dispuesto a salir por la puerta de casa, pero cuando la abrí y contemple el panorama, se me quitaron todas las ganas. Pensé en sí es que a caso nadie trabajaba desde temprano en la villa, al parecer no había mucho movimiento por no decir nada. Tan solo algunos comerciantes habían empezado a montar sus puestos en las zonas donde se realizaba el mercado diario de la aldea, por lo demás, salvo algún animal salvaje callejeando por las calles, no había ni un alma. Ante semejante panorama decidí que tomaría ese día para salir de la aldea ya que me había levantado tan pronto, que si quería ir a cualquier lado podría llegar para una buena hora. Después de haber cogido todo mi equipo y asegurarme de que no faltaban suministros suficientes como para pasar un par de días enteros fuera de la aldea, ya que al salir al desierto nunca sabías si te ibas a ver envuelto en una tormenta de arena que te retrasase, por fin emprendí el camino hacia las puertas de la aldea. Al llegar ante estas, unos guardias de la villa vestidos con sus chalecos tácticos y portando lanzas y otras armas me pararon. –Muchacho, ¿a dónde te diriges?- Me preguntó el que parecía ser el capitán de la unidad. Al mostrarle que era un chunin, que ya no era un ninja de bajo rango que necesita pedir permiso para salir de la aldea, el guardia me dejó salir después de contestarle a algunas preguntas. Le había dicho que simplemente quería salir de la aldea por motivos de entrenamiento, quería dirigirme hacia el desierto del norte, donde siempre me había interesado investigar las ruinas de viejas fortalezas hechas en piedras de grandes bloques de sillería. Con toda la intención de encontrar estos restos de fortalezas, que algunas veces simplemente había contemplado mientras iba y venía hacia la aldea, partí corriendo desde la entrada de la villa, alejándome cada vez más y dejando ya atrás a esos guardias que me habían concedido el permiso de salir con un límite de tres días para volver, ya que todas las aldeas, o al menos suna así lo hacía, se encargaban de fichar quien salía y entraba para controlar quienes eran ninjas fugados y quiénes no. Me adentré por rutas que nunca antes había seguido, aunque en el desierto casi no se notaban estos caminos, ya que muchas veces por el efecto del viento quedaban sepultados y a penas se distinguía entre toda la arena, pero sí que era cierto que si prestabas la suficiente atención, podías distinguir el camino verdadero, aparte que había postas de madera clavadas cada ciertos metros para asegurar que la gente no se perdía aún cuando los caminos quedaban sepultados. Durante el camino por esta ruta, en la que de vez en cuando perdía de vista las postas de madera y debía volver sobre mis pasos para encontrarlas, fui atacado lo menos cuatro veces por diferentes bichos gigantes del desierto, primero por una serpiente, a la que parece que pisé sin querer cuando estaba caminando ya que estaba semi enterrada en la arena, y al notar mi pie, saltó como un resorte para intentar  engullirme, pero pude evadir su mordisco y desde una distancia prudente, usar mi jutsu de la bala de arena, formando una compacta esfera de arena formada por varias capas que la hizo más dura aún, y tras lanzársela directamente a la cabeza, hice que la serpiente huyese cavando un agujero en la arena y enterrándose de nuevo. Los otros animales fueron un escorpión gigante y un par de hormigas, a los que logré ahuyentar fácilmente empleando mi elemento katon.
 
Cuando estaba ya cansado de tanto andar y pensando en si nunca lograría encontrar los restos de esas fortalezas, me senté en el suelo para tomar un trago de mi cantimplora, el agua se estaba calentando cada vez más y la sensación de refresco ya no era la misma. Entonces, sentí un gran alivio al notar que el sol había dejado por un momento de perforar mi nuca y cuando me di cuenta de que allí no había nada que pudiese darme sombra, alcé la vista para ver si se trataba de otro de esos insectos gigantes que estaba justo detrás de mí, pero allí no había nada, entonces alcé la vista al cielo y vi encima de mí un colosal pájaro de colores preciosos que resplandecía con los rayos del sol. Al verlo, pensé en si se trataba de algún animal salvaje y aunque estaba acostumbrado a ver animales raros y más grandes de lo normal, nunca había visto un ave de ese tamaño, no al menos en el desierto, y lo conocía muy bien pues siempre había estado entrenando por la zona. –Vaya, ese pájaro se ve realmente grande, no parece ser de por aquí.- Dije mientras me ponía la mano en la frente para quitarme el sol y poder contemplar mejor al animal, que después de haber estado un rato sobrevolando por encima de mí, había comenzado a volar en otra dirección. Con la intriga picándome como si de un bicho se tratase eché a correr detrás de semejante ave y para mi asombro, parecía que había ido a propósito a buscarme, porque el enorme pájaro se adentró en uno de los edificios en ruinas a los que yo había estado intentando llegar. –Parece que compartimos un mismo camino, pájaro.- Dije para mí mismo mientras me adentraba en aquella fortaleza medio en ruinas. Cuando entré, contemplé el enorme agujero del techo por el que debía de haber entrado el pájaro y parecía caber por poco por él,  ya que tenía un tamaño colosal. Para mi asombro, el ave estaba posado en medio de las ruinas, mirando hacia la puerta por la que yo acababa de entrar y eso me hizo ponerme alerta, porque no sabía si ese pájaro era más de lo que parecía o simplemente un ave muy lista que había atrapado a un ratoncillo en una trampa. Entonces para más asombro aún, el ave me habló, ya había oído de animales parlantes con los que los ninjas hacían contratos para poder llamarlos en las batallas o cuando necesitasen ayuda, pero nunca había visto uno. –Hola chico, si estás aquí no puede ser por simple casualidad, hace mucho tiempo que estas ruinas quedaron despobladas y ahora tú, te presentas aquí como si hubieses venido buscando algo…- Ciertamente no supe que responderle, tenía un nudo en la garganta, me estaba hablando como si o hubiese sido elegido para algo. –La verdad es que no vengo buscando nada, no sabía que estas ruinas estuviesen habitadas, simplemente hoy me he despertado demasiado pronto y algo dentro de mí me ha dicho que sería bueno venir aquí…no sé ha sido como una corazonada, como un instinto.- Traté de explicarme ahora ya algo más calmado. Entonces, de entre diferentes huecos hechos en la roca y hasta de agujeros en el suelo, empezaron a salir ante mí aves que parecían pertenecer a la misma especie, solo que algunas eran de un tamaño más grande que otras, aunque ninguna se parecía en nada al que me había hablado. -¿Qué sois? Y ¿por qué estáis aquí?-  Pregunté al aire mientras miraba alrededor mío tratando de contar todas las aves que allí había congregadas. –Somos halcones y hemos ayudado a diferentes ninjas de la villa de la arena durante mucho tiempo… pero desde que el país del viento descuido estas ruinas, se olvidaron de nosotros y de nuestro pacto.- Dijo algo cabreado el halcón jefe, a la vez que le hacía un gesto a uno de los halcones que había en un hueco de la pared, que al recibir la orden descendió planeando hasta donde estaba y como si estuviese tratando de vomitar algo, expulsó de su boca un enorme pergamino que se desplegó ante mí. -¿Queréis que yo firme esto?- Pregunté incrédulo, pues no sabía por qué merecía tal honor. –Sí, creemos que si estas aquí, si has venido guiado por tu corazón, eres merecedor de portar nuestro pacto, ahora, escribe tu nombre y apellidos en ese pergamino, y el contrato de sangre quedará cerrado.- Así lo hice y entonces, todas las aves comenzaron a graznar de alegría. –Podrás invocarnos cuando nos necesites, nosotros te prestaremos nuestro apoyo.- Y como si de un espejismo se tratase, todos los halcones al mismo tiempo desaparecieron, volviendo a su mundo.  

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