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Designio [Pasado] - {Entrenamiento: Pacto con Babosas}

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Designio [Pasado] - {Entrenamiento: Pacto con Babosas}

Mensaje por Naori el Lun Mayo 02, 2016 4:42 pm

Atrapada dentro de un mundo en constantes pleitos, donde la única meta es volverse mas y mas fuerte, una Kunoichi de la aldea oculta entre las hojas observa con detenimiento el pasar veloz de los ninjas de su propia aldea, que se dirigen a los campos de batalla por ordenes de su Kage. Sus ojos castaños, reflejan aquellas siluetas de ninjas poderosos que son lanzados a manos enemigas para obtener tesoros o reputación. Reputación que obtienen a costa de sangre muchas veces inocente, y ella lo sabe mejor que nadie. Uno de sus temores mas grandes había sido causado por aquel derrame inocente, la pérdida de un ser querido.

Sus ojos se cerraron por un momento, mientras su rostro recibía la cálida brisa que avanzaba por las calles, haciendo mecer su rubio cabello. La Kunoichi se encontraba en su hogar, asomada en la ventana de su cuarto, observando, en silencio. Abrió los ojos dirigiendo su mirada a la torre del Hokage, manteniendo la vista fija en ella. Su rostro pasó de un estado tranquilo y reflexivo a uno de completa decisión y furia. Lo había decidido, sería la futura kage de su aldea, sería ella uno de los ninjas mas fuertes. Ella sería quien traería la paz a su aldea, o al menos lo intentaría.

Desde ese momento, comenzó con sus entrenamientos, ya graduada de la academia un par de años atrás,siendo una Jounin de élite, sentía que su camino estaba casi completo. Poseía los conocimientos necesarios como ninja médico, además de una fuerza sobrehumana que dejaba a todos boquiabiertos. Pero aún asi, sentia que no era suficiente, como médico sentía que ya lo sabia todo, pero simplemente sabía y podía hacer lo que cualquier ninja médico tenía a su alcance. La Kunoichi quería mucho mas, era ambiciosa cuando se trataba de su meta de ser Kage.

Como todas las noches, luego de regresar de alguna misión, se internaba en el bosque completamente sola. Se aseguraba de no ser vista ni seguida por nadie, y continuaba así, sus arduos entrenamientos.Estaba agotada, tanto fisica como mentalmente, pero eso no la detenía. Golpeando troncos de árbols, destrozando rocas gigantes, logró aumentar su poder de una forma inimaginable. Cada día que pasaba, su fueza se incrementaba, pero aún así no era suficiente.

Sus conocimientos eran extensos, en cuanto a medicina, todos los libros existentes en su aldea ya habían sido revisados por esos ojos ansiosos de conocimiento. ¿Que más le quedaba por hacer?, simplemente seguir entrenando.

Continuaba golpeando con fuerza aquel enorme árbol, mientras el sudor corría por su rostro, un sudor mezclado con lagrimas infiltradas ante la impotencia de no saber que mas hacer para poder superarse a si misma. Pasaron unas horas, y cayó rendida, sus manos sangraban, había empleado mas fuerza de la que estaba acostumbrada, su mente se había disipado por unos minutos, lo que le impidió ver que se estaba haciendo daño. Recostada sobre el suelo, con la respiración agitada, observando la luna que se había presentado sin que ella lo notase, mordió su labio inferior insatisfecha. Deseaba con todas sus fuerzas encontrar la forma de ser mas fuerte, más útil, algo que le ayudara no a luchar, sino a salvar a quienes serían en un futuro, sus ninjas mas fieles.

Su mente comenzó a nublarse, el cansancio se había apoderado de su cuerpo, no podía moverse y sus manos ardían. La noche estaba tibia, por lo que no se le hizo difícil dormirse con rapidez. Estaba exhausta, merecía ese pequeño descanso. En su mente solo podía pensar en seguir entrenando, en hacerse cada vez mas fuerte.

Estaba ya sumida en un profundo sueño, cuando este fue interrumpido por una fuerte explosión. Sus ojos se abrieron con estrépito, su cuerpo seguía entumecido y su mirada fija en el cielo. Sus ojos comenzaron a moverse con rapidez, buscando el origen de aquel estruendoso sonido. Sus pupilas se detuvieron justo encima de ella, sobre una rama comenzaba a disiparse un extraño humo blanco. Poco a poco comenzaba a notarse la silueta de un objeto, respiro algo aliviada al notar que no se trataba de un ninja, aunque en el fondo sabia que debía tener cuidado, ya que si se trataba de una invocación, probablemente alguien estuviese en los alrededores.

Dificultosamente comenzó a ponerse de pie, apoyando sus manos en el piso para darse empuje, con una mueca de dolor en su rostro al sentir la tierra rozando sus palmas heridas. Cuando estuvo casi completamente de pie, observó nuevamente aquella rama, asegurándose que aquel objeto siguiese allí. Se puso de pie en su totalidad, y tomando una bocanada de aire, retrocedió unos centímetros para darse impulso, dando unos saltos entre dos árboles para llegar hasta la rama. Sus pies se posaron con delicadeza en la cima, su cabello ondeaba al compás de aquel aire que se abalanzaba junto a sus rápidos movimientos. Se inclino con una rodilla en el piso, y observó don detenimiento el objeto. Se trataba de un enorme pergamino.

Una mueca de asco se dibujó en su rostro, al notar que aquel pergamino estaba cubierto de una especie de baba transparente. Le intrigaba conocer su contenido, pero el solo hecho de tener que tocar algo así, le hacia reconsiderarlo. Con inseguridad llevo una de sus manos heridas hasta el pergamino, la cual quedó cubierta completamente por esa biscozidad. Su rostro de completo asco, de pronto cambió a uno de total asombro. La mano que había tocado el pergamino, se estaba sanando, como si se tratase de una especia de medicina milagrosa. Aceptando el hecho de que aquello era algo fuera de lo común, tomó el pergamino con ambas manos, sintiendo como sus palmas comenzaban a sanar, y su cuerpo lentamente recuperaba las fuerzas.

Una sonrisa se dibujo en sus labios, al fin había encontrado lo que había estado buscando. Abrió el pergamino y comenzó a leer. Observó varios símbolos que solo había visto n libros muy velozmente cuando estudiaba sobre la medicina. Aunque su conocimiento era vago, sabía lo mas importante. Se trataba de un pergamino de invocación. Ella no sabia que tipo de animal se encontraba encerrado, pero no le importó. Si esa invocación era capaz de curar a la gente, sería una buena compañía en su meta de convertirse en Kage y ayudar a los otros.

Dio un gran salto desde aquella rama, posándose con delicadeza sobre la tierra en aquel profundo bosque. Abrió el pergamino en su totalidad, y mordiendo su dedo pulgar hizo un pequeño corte, con el que escribió su nombre sobre el papiro, en un espacio en blanco junto a otros tantos nombres que vagamente reconocía. Posiblemente invocadores anteriores. Una vez acabo de escribir, realizando los sellos correspondientes a una invocación, y diciendo las palabras correctas, puso su palma sobre el pergamino, concentrando su chakra para invocar a quien fuese el que se encontrase allí.

Una enorme explosión se hizo presenta, seguida de una humareda de grandes proporciones. La Kunoichi cubrió su rostro con su antebrazo, vitando que aquella ráfaga de viento que había generado la invocación se colara en sus ojos. Una vez todo se tranquilizó observó a una enorme criatura de pie frente a ella. Se veía imponente y peligrosa, pero era todo lo contrario.

Aquel enorme ser se presentó como Katsuyu. Su voz era dulce, y a pesar de su apariencia era bastante educada y tímida. La kunoichi jamás pensó que su compañera sería una babosa gigante, pero estaba feliz, había conseguido lo que tanto estaba esperando. No comprendía como había llegado aquel pergamino a su vida, si fue simplemente un designio del destino, o quizás lo deseo con tantas fuerzas que se volvió realidad.

Fuese lo que fuese, había logrado su cometido. Ya estaba lista para presentarse ante su aldea como la siguiente Hokage, su deber estaba claro. Conseguiría el puesto, y protegería a todos.


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