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Escupe todo [Misión Rango B]

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Escupe todo [Misión Rango B]

Mensaje por Hana el Dom Mayo 08, 2016 9:24 am

—Acaba con él cielo—.  
Susurro Juno a mis oídos. La locura no es un estado mental, es un lugar, mucho más maravilloso de lo que se puede imaginar, ahí cada uno es el protagonista de su propia historia, el único que maneja el movimiento de las fichas de las damas chinas y como personajes secundarios están aquellos demonios que intentan fastidiar tu partida.
La biblioteca era un sitio de silencio, sin embargo en un día como hoy no soportaba ni el zumbido de una mosca, pedí exclusivamente que quitaran a todo el personal y me dejaran completamente a solas con este subnormal que había cometió el terrible error de meterse con Iwagakure, aquí todos estamos locos y eso es una buena excusa para mandar a todos a arder en el infierno con nuestras propias manos.

Lo llevaron al sótano de pies y manos atados, el lugar solamente contaba con una vela que apenas desprendía una cierta claridad de vida, la luz de esta buscaba una la figura de otro individuo pero no contaba más que con la del hombre secuestrado que llevaba una vestimenta común como la de pantalones negros y un Keikogi blanco. Bastante listo a decir verdad, lo suficiente para utilizar ropa neutral y así no ser identificado. Su mirada era voraz, como si quisiera comerme viva con los sus ojos cafés, su cabello era al nivel de los hombros y estaba algo desaliñado debido al interrogario que había sufrido antes del infierno al que se iba a meter.
Salí de las sombras con una vestimenta un poco vaga debido a que acababa de levantarme de la siesta gracias a los portazos por parte de los otros jounin de mi élite con la intención de solicitar mis servicios. —Mírame—. Ordené sujetándolo del rostro pero se me hacía el difícil.
—Puedo ayudarte… Lo digo enserio… Si hablas esto acabará más rápido de lo que crees y todo esto será... Un mal sueño—. Mi voz sonaba cruda y sin vida.
—¿Qué vas a hacer tu que ya no me hayan hecho? ¿Matarme?—.
—Oh no, claro que no, yo no voy a matarte… Solo voy a hacerte mucho… Mucho… Daño—. Pero a pesar de mi amenaza el me tomo como un chiste. Mi cólera fue tan grande que impacte a sangre fría mi duro puño derecho contra su rostro mientras apretaba los dientes. —A mí no me subestimes que mis compañeros no me llegan ni alos talones, pasa por el campo de batalla tres minutos y acabarás deforme... ¡Ahora Habla!—.
—¡Tu teatro no te durará, tu aldea no es más que basura! ¡Te lo repetiré una vez… Mejor vete antes de que yo te mate! —.
—¿Quién crees que eres para hablarme a mí de esa forma? ¿No tienes idea con qué demonio te has metido? ¿En serio crees que estás en posición para amenazarme? —. Hice una pausa —Tus habilidades ninjas son nulas, quisiste crear un imperio en el que no te podrás ni sentar, aquí me conocen porque manipulo a las personas, soy la mejor en este juego… Y tú… ¡Tú no eres nada! ¡Ni lo serás!—. Me detuve, era como explicarle a un ignorante por qué la sal es salada, con esta clase de subnormales la única opción es corromper su mente a la fuerza.
Entonces tomé una de las pinzas que se encontraba sobre la mesa de madera, el hombre comenzó a alterarse así que antes de que se pusiera a gritar como cerdo en un matadero le meti un trapo hasta el fondo de la mandíbula. Sostuve una de sus manos y lo mire a los ojos mientras lentamente iba arrancando la uña del dedo índice.

Su expresión de dolor fue tan reconfortante como un baño caliente para relajarse, estaba rojo cual tomate y le sudaba la frente.
—¿Quisieras saber por qué tengo quemaduras? —. Dialogue mientras proseguía con la tortura. —Mi esposo… Era un ebrio y un vicioso—. Termine de quitar la uña tras jaleos. —Y un día se puso más loco que  lo habitual—. Pause el cuento para proseguir a la siguiente uña. —Yo me estaba arreglando para una cena romántica con él, pero llevaba un kimono que mostraba algo de piel, a mi esposo no le gusto eso. Ni siquiera un poco—. Le arranqué aquella pezuña sin piedad. Volvió a gritar a través del pañuelo. —Me tomo del cabello y me llevo a rastras por toooooda la casa hasta llegar a la chimenea. Allí tomó un pedazo de madera a medio quemar, lo dejo en puras brazas y me miro ‘’¿Te crees perfecta?’’ me preguntó pero yo no respondí—. Me puse de pie y lo mire a los ojos. ‘’¿Te crees hermosa?’’ volvió a preguntar poniéndome esa tabla a centímetros de la cara—. Clavé mis uñas en sus mejillas. ‘’Haré de ese rostro… Una obra de arte…’’ Me gritó finalmente… ¡Y me hizo esto!—. Señale mi rostro con mi mano libre. —¿Y tú? ¿Crees que soy perfecta ahora? —. Pregunte antes de hacerle el rasguño de su vida, le había dejado cuatro líneas que atravesaban su rostro de una punta a la otra mientras un grito desgarrador fue liberado de su garganta hasta tal punto que logró zafarse el pañuelo, pero aquellos chillidos fueron apagados bajo mis risas.
—¡Maldita hija de puta, mira lo que me has hecho! ¡Perra loca! —.
—Tú no eres más que un pedazo de carne para mí, te cortaría y haría la cena pero tienes información que necesito—. Hice una pausa. —Has probado una porción de pastel de lo que somos capaces… Y allí afuera somos muchos peor, todas estas personas civilizadas se comen a sí misma a la primera señal de problemas—. Comencé a afilar una kunai mientras lo miraba de reojo a  unos cuantos pasos del hombre.  —¿Vas a hablar? —. Pregunté por última vez.
—¡No! ¡Tú no tienes nada con lo que amenazarme… Nada que puedas hacerme con toda tu fuerza! —. Gritó el maldito.
Deje el arma a un lado y antes de que pudiera parpadear si quiera, atrape su cuello con mi diestra y lo apreté con todas mis fuerzas, clavando mis dedos sobre los músculos bajo su cara, podía sentir mis dedos hundirse en su piel, bien podría romper sus huesos como un cascaron, pero eso le quitaría lo interesante, en lugar de eso, cerré mi puño derecho firmemente y empecé a golpear su rostro una y otra vez, haciendo que su nariz explotara en sangre.
Entonces tomé la kunai que en un principio había afilado y olvidado para ponerla en su entrepierna en señal de amenazada.
—¡No lo harás!—. Temblaba como un pollo el pobre hombre.
—¿Me desafías? ¡Muchos hombres no merecen tener esto!—. Hice presión en su miembro viril.
—¡No! ¡Por favor espera por lo que más quieras! ¡Hablare! ¡¡HABLARE!! —. Con esto di un silbido para que entraran los testigos, se trataba de cuatro jounins que estaban a cargo de la misión junto conmigo.
—Te escucho….—. Mi voz sonaba más calmada.
—Mi jefe me ha enviado para que averiguara sobre ciertos intereses comunes que tenemos con los ninjas de allí…—. Hizo una pausa. —Ya sabes, habilidades que llaman mucho la atención…—.
—¿Cómo qué? —. Tome asiento.
—En mi aldea eran solo rumores y ordenaron venir a comprobarlo—.
—¡¿Cómo qué?! —. Subí la voz.
—Se dice que en esta aldea hay un byakugan… No pude saberlo con exactitud hasta que muchas fuentes cercanas me lo comprobaron—.
—¿Quién es? —. Me mataba la curiosidad.
—¿Yo? —. Este sujeto es retrasado pero de los grandes.
—¡No, tu no imbécil! ¡El sujeto con el byakugan! —.
—¡No lo sé! ¡Eso es lo que debía averiguar y una vez con la información debía llevarla a Takigakure para que vengan por él! ¡Pero me atraparon! —.
—No—. Negué con la cabeza. —Tú la jodiste, eres un pésimo shinobi con talentos que le hacen competencia a una planta—.
Ya esta, mi trabajo estaba terminado, no tenía ninguna otra razón por la cual seguir ahí, mis compañeros iban a terminar el resto. Me puse de pie y salí del sótano a paso apresurado, la ambición había corrompido mi cabeza con dos o tres simples oraciones, debía encontrar a esa persona a toda costa, buscaría en cada rincón de este asqueroso pedazo de tierra que llaman aldea, no tendría donde ocultarse y cuando lo tenga frente a mi... Se lo devorará el huracán.


Gracias Miu, magnifico. La mejor firma.:

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