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Solo hazlo [Nuevo pacto] [Arañas] [Pasado]

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Solo hazlo [Nuevo pacto] [Arañas] [Pasado]

Mensaje por Hana el Miér Mayo 11, 2016 12:10 am

Es sorprendente como la noche usualmente toma lo peor de mí, sacándome completamente de si durante mis pesadillas que me acosan a diario mientras que, desafortunadamente apenas distingo si todo lo que veo en ellas son reales o no, a veces de verdad considero en buscar ayuda, pero eso interferiría con mis objetivos e intereses y me sentiría terrible por no completar tales metas.
En mi sueño me encontraba frente a un espejo de gran tamaño, observaba seriamente mi reflejo mientras cepillaba mi cabello, cuando quise recogerlo este no dejaba peinarse a mi gusto lo cual me puso histérica como siempre, mi mal temperamento es algo que se conoce ¿Para qué mentir?
En ese ataque de cólera tome unas tijeras y lo corte de forma desproporcionada. — Has cortado tu precioso cabello… —. Una voz conocida sonó.
—¿Qué estás haciendo aquí? —. Pregunté con el ceño fruncido al ver el reflejo de aquel espejo, era Shaang.
—¿No puedo extrañar a mi única esposa? —.
—No pretendas actuar conmigo ahora… Se lo que piensas de mí, crees que estoy loca, que soy un monstruo—.
—Creo que estas simplemente confundida… Toda tu vida se basó en controlar a la gente  y cuando no lo lograbas te convertías en otra persona—. Su voz tan paciente me irritaba.
—¿¡Y QUÉ OTRA OPCIÓN TENÍA!? ¡El miedo era la única manera de mantener a las personas al margen! —. Hice una pausa. —Incluso tú me temías—.
—No…— Junto sus manos y me miró a los ojos desde su posición. —Yo te amaba Hana… Lo sigo haciendo—. Los ojos comenzaron a ponerse llorosos y un tic apareció en mis labios, las palabras me quemaban la garganta como si hubiese tragado ácido. Entonces tome aquel cepillo y lo lance contra el espejo, cuando este se rompió Shaang desapareció.

Vueltas y vueltas doy en la cama una reiteradas veces mientras sudaba de tal manera que parecía que hacía 50° o más, llego un punto donde me sentía tan mal que me levante para correr hacía las calles de la aldea, estas estaban tan vacías que asustaba pero para mi suerte nadie podía verme con mis prendas para dormir.
Volví a entrar, pero esta vez solo para buscar mis cigarrillos, un mechero y nuevamente volver a irme con la intención de dar una caminata a quién sabe dónde, durante este recorrido acompañado del fiel tabaco me perdí en mis pensamientos a tal punto que también perdí la noción del tiempo ¿Cuánto había deambulado? ¿Horas? ¿Minutos? No lo sabía, pero ya me encontraba en el bosque bajo la luz de la luna llena.
Un sonido extraño comienza a deambular a mi alrededor, sonaban como pisadas ligeras y veloces, mis sentidos se pusieron alertas pero aun así no lograba visualizar al ente extraño que rondaba a mi alrededor.
—Muéstrate—. Ordené pero nada ocurrió. Quizá me esté volviendo más loca de lo común.
Seguí caminando como si nada hubiese pasado pero varios minutos el sonido regresó en mayor cantidad.
—¿Tienes miedo? —. Desafié con la frente en alto.
—No tenemos miedo—. Respondieron varias voces agudas simultáneamente.
—Pues sal—.
—Entonces tendrás miedo tu—.
—Pruébame—.
De las sombras comenzaron a salir cientos, no. Miles de arañas del tamaño de un puño humano, sus ojos eran entre tonos morados y rojos como la sangre, te penetraban con la mirada de tal forma que la piel se me erizo, sin embargo mantuve la postura firme para no demostrar miedo ante la situación.
—¿Qué son? —.
—Nos llaman de muchas formas… No salimos generalmente de nuestra guarida sin embargo te llevamos observando desde hace mucho tiempo… Desde aquel incendio—.
El corazón casi se me salía del pecho ¿Testigos? Probablemente estaba perdida… O no ¿Quién le creería a unas arañas? Bueno, aquí todos están locos y eso es una buena excusa.
—¿Qué quieres? —. Fui al grano.
—La pregunta es qué quieres tú… Podemos ofrecerte poder a cambio de algo insignificante—.
—¿Cómo qué? —.
—Corrige lo que está mal,  tú sabrás que es—. Estaban usando un acertijo que debía desafiar.
—¿Quién es su líder? —.
—Síguenos—. Ordenaron. Mire a ambos lados con duda y comencé a deambular con ellos con los pies descalzos con miedo de pisar a alguno de estos invertebrados, varios minutos después llegamos a lo que parecía ser una cueva a la mitad de una montaña, estaba a oscuras pero pronto comenzaron a prenderse diversas antorchas.
—¿Eres su líder? —. Pregunté con los ojos entrecerrados.
—Si…—. Una voz femenina pero gruesa resonó. —¿Tu eres Hana? —. Agregó con duda.
—La misma…—. Entonces me puse de rodillas con la cabeza apuntando el suelo en señal de respeto.
—Como veras, mis queridos Gumos te han mencionado que te hemos estado observando… Es verdad, pero no para usarlo en tu contra sino porque nos pareces digna—.
—¿Digna de qué? ¿Por qué yo? —.
—De firmar un pacto con nosotros—. Realizó una pausa, en la misma salió de las sombras una araña tan enorme como un edificio que me dejó boquiabierta. —Me llamo Kurogoke, soy la reina y madre de los Gumos—. Unos cuantos de estos trajeron sobre sus lomos un pergamino. —Has captado mi atención desde el día que acabaste con la vida de tu esposo, me recordaste en a mi en mis tiempos...—.
— Ya veo... ¿Se supone que debo firmar esto? —.
—Sí, con tu sangre—.
—¿Y yo que recibo a cambio? —.
—Habilidades—.
—¿Y como me contactaré con ustedes?—.
—Solo concentrate, llamanos y ahi estaremos...—. Dude puesto que no sabría si serían útiles o no, pero Juno desde las sombras no dejaba de gritar ¡Hazlo! ¡Hazlo! ¡Hazlo! Y para que así cerrara su bocaza lo hice, corté aquel dedo índice con mis dientes para pactar lo que posiblemente sería mi mejor trato o mi condena a muerte.


Gracias Miu, magnifico. La mejor firma.:

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