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[Entrenamiento] Tan fuerte como un chupito de absenta

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[Entrenamiento] Tan fuerte como un chupito de absenta

Mensaje por Akira Natsuki el Mar Mayo 17, 2016 10:22 pm

Aquella mañana no habría misión alguna y el cielo estaba lo suficiente encapotado como para que nadie saliese a la calle. No intentaría buscar a su compañero Vash tampoco, él estaba metido en una contienda de entrenamiento a lo bestia con tal de volverse muy fuerte. En realidad a Akira no le había hecho falta nunca, pues él tenía un don natural para ciertas cosas, como realizar misiones o ser un gran shonobi. Pero aún así no quería que el resto le superasen, así que fue directo a la zona de la entrada de la aldea, en un pequeño rincón que él mismo había conseguido acondicionar. Había cuatro grandes rocas para cargarlas, para destruirlas o para pequeñas diversiones si se daba el caso. A parte de eso, había unas cuantas cuerdas desgastadas y poco más pues no había muchos recursos. Él llegó a ese lugar con una velocidad sin igual, pues era en lo que más destacaba. Para el mediodía ya había estirado lo suficiente como para ponerse a entrenar y volverse mejor shinobi que antes. Lo primero que hizo fue coger una de las cuerdas, la enrolló fuerte alrededor de una de las rocas y, el otro extremo de la cuerda, se lo ató a la cintura, bien fuerte. Comenzó, entonces, a caminar alrededor de aquella zona, arrastrando el objeto rocoso con toda la fuerza que pudo, hasta que el cuerpo le pidió que se detuviera, entonces se dejó caer un rato. Cuando descansó lo suficiente y bebió algo de agua que él mismo había traído, agarró otra de las rocas, la cual era más pequeña que la anterior, y la cargó en brazos caminando de un lado a otro, tanto como sus brazos se lo permitieron. Finalmente, y como última prueba, agarró dos rocas del tamaño de su cabeza, una en cada mano. Se mantuvo en posición de balanza durante unos cuantos minutos. Su sudor le recorría la frente y no pudo aguantar mucho más, dejando que se cayeran al suelo, clavándose en él. Ya había cumplido y se había vuelto mucho más fuerte, o eso creía él, pero lo importante es que había sudado bastante y se sentía algo mejor. Así no se alejaría tanto de su compañero y estaría más preparado en la batalla. Estaba todo listo.



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