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Retomando la senda shinobi

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Retomando la senda shinobi

Mensaje por R O H A N el Sáb Mayo 21, 2016 4:34 am

La ardiente llama del combate había agonizado, trayendo consigo una serie de heridas en todo el cuerpo de aquel shinobi que permanecía acostado en aquel lugar de escenografía peculiar; el cual era más bien una cueva de arcaicos orígenes. Los soportes de aquella casa son extensiones de árboles; troncos que se encajan dando estabilidad a aquella casa de espacios reducidos, en sus en los resquicios de sus paredes cuelgan hierbas dando una apariencia descuidada. De las mismas paredes se sostienen algunos cuadros en los que se exponen los rostros de algunos sapos o anfibios. Los ojos de aquel shinobi apenas perciben las cosas a su alrededor; débilmente comienza a abrir completamente los parpados. Por encima de su visión una silueta diminuta ocupa el mayor rango de su percepción visual. Exclama al instante en que observa que el joven shinobi abre sus ojos. – por fin has despertado – aquella voz de tono aguardentoso comenzó a activar lentamente sus sentidos auditivos, visuales, con mayor precisión. Entonces comenzó a hacer conciencia de los hechos pasados recientemente. Recordó el momento en que de un salto elevado se abalanzo hacia el abismo en búsqueda de aquel artefacto insigne, por el cual había sido encomendado a una misión bastante difícil en donde se había encontrado con varios ninjas de distintas aldeas.

El impacto y daños sufridos por aquel encuentro lo habían dejado con heridas considerables y un cansancio evidente. A pesar de no saber el día o la hora en la que se encontraba intuía que había pasado algo de tiempo desde la última vez en que había pisado el suelo de manera erigida, sus piernas entumecidas podían delatar el hecho. Cerró nuevamente sus ojos para poder recordar con más detalle lo acontecido y lo logro, la presencia de dos shonobis realizando una serie de jutsus de elemento fuego y viento colisionados había hecho surgir un jutsu capaz de causar estragos en él, sin embargo no pudo recordar lo que había pasado después de aquel impacto recibido. Solicito entonces al cuerpo conjuntar las fuerzas necesarias para incorporarse y observo la fuente de aquella voz; pertenecía a un viejo conocido, su maestro, oriundo de aquella tierra mixtica, el monte myoboku.

–Rohan-chan… esta vez has sido descuidado, no me explico la razón del estado en el que te encontré – comentaba aquel ser diminuto, su piel verde y sus extremidades alargadas características en los anfibios evidenciaba su especie. Su rostro anciano era indudablemente el de uno de los ermitaños de aquella región sabia. – vaya, así que apenas y salí vivo no?  Es la primera vez  en que me sucede esto Jajaja! – intervino aquel joven mientras escuchaba las palabras de aquel viejo sapo. – tonto, que has estado haciendo?  Has entrenado últimamente?– agrego con reproche aquella rana, concluía sus palabras mientras en la faz de su rostro se dibujaba un sentimiento de incertidumbre, reacción que pudo percibir el shinobi. Se incorporó lentamente hasta colocar sus piernas cruzadas, en postura meditabunda. Coloco su codo sobre su muslo derecho y en este dejo descansar su barbilla, indudablemente aquella reacción del sapo había inquietado su ser. – dime viejo fuka, ¿en qué estás pensando? Me parece que te inquieta algo, dime… ¿qué es? – dijo el oriundo de konoha mientras veía fijamente a su maestro esperando una respuesta la cual no se hizo esperar. – escucha Rohan-chan, antes que nada debo explicarte cómo es que llegaste hasta aquí. – menciono mientras observaba al humano – según el informe reciente indica que intentaste trasladarte hacia el estómago del sapo calabaza, sin embargo por algún motivo no pudiste llegar hasta ahí… acudí personalmente hasta el punto en donde se había ejecutado la técnica inconclusa y en un punto de una zona la cual mostraba los estragos de un duro combate fue donde te encontré inconsciente. Pude percibir los rastros de energías diversas y poderosas, pero peculiarmente el de una fuente de chakra variable… dime.. ¿De qué se trataba? – concluyo el sapo, parecía intuir la respuesta puesto que él tenía la intuición de saber cuál era la razón de aquella energía, se dispuso a esperar la respuesta de su pupilo. – así que lo pudiste sentir no? Pues resulta que… fui encomendado para acudir a ese lugar en el cual sucesos extraños se habían estado presentando, cambios de clima radicales así como otros sucesos extra normales, todo parecía indicar que se trataba del bashosen, uno de los tesoros del rikudou sennin – concluyo el ninja, sus palabras habían provocado que el rostro del ermitaño cambiara totalmente, exaltándolo aún más, al parecer sus sospechas eran correctas. –así que se trataba de eso no? – las palabras y el rostro del anfibio perturbaban al shinobi quien no pudo esperar a configurar una nueva cuestión. – ¿Qué pasa viejo, te da mala espina? – Cerrando sus ojos en un intento de sosiego, el ermitaño contesto – ese tipo de cosas no suceden solo porque sí, todo tiene una razón y más este tipo de acontecimientos, seguramente se avecinan tiempos de cambio, cambio del cual no sabemos si será para traer paz o caos…– el shinobi podía intuir también aquel hecho incluso desde que había sido asignado para realizar aquella tarea, evidentemente la percepción del ermitaño trajo consigo preocupación dentro de él. – viejo, entonces ¿qué debemos hacer? Del bashosen no pude obtener nada, fui un idiota y no pude obtenerlo, sin embargo interpreto que más que el bashosen mismo tu preocupación es su aparición, dime ¿Qué debemos hacer? – el anfibio se mantuvo pasivo durante unos instantes, pensando en una respuesta. –debemos prepararnos para cualquier evento. Debemos iniciar un entrenamiento

Había asado bastante tiempo desde que el shinobi había realizado un entrenamiento en aquel lugar, la respuesta del maestro le provoco una sensación excitante, sabía que fuera lo que fuera sería interesante, si a alguien respetaba por su conocimiento era aquel ermitaño, su maestro por excelencia. – dime viejo fuka, de que se trata esta vez – el sapo reacciono al instante con una sonrisa, respondiendo al instante – se trata de una técnica que únicamente han podido dominar los shinobis más prodigiosos de tu aldea, incluso yo no podría ejecutarla – aquellas palabras causaron sorpresa en el oriundo de konoha, las palabras de su maestro le hacían increíble el hecho de que existiese una técnica que aquel ermitaño no pudiese dominar, al mismo tiempo se preguntaba ¿cómo podría entonces enseñarle una técnica que él no dominaba? – seguramente te estarás preguntando como puedo enseñarte una técnica que no se realizar, no es verdad? – comento el de myobokuzan con una sonrisa sarcástica en su rostro. – sucede que esta técnica es un legado de shinobis con la misma voluntad que posees, la conozco porque se cómo funciona, además la vi ejecutarse cientos de veces, su nombre es… Rasengan correspondió el shinobi con una sonrisa, no era la primera vez que escuchaba el nombre de aquella técnica y estaba resuelto a dominarla lo antes posible.

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