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Tortuosos Recuerdos [ENTRENAMIENTO]

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Tortuosos Recuerdos [ENTRENAMIENTO]

Mensaje por Naori el Sáb Mayo 21, 2016 7:49 am



Tortuosos Recuerdos

Me encontraba de pie observando aquellas imponentes estatuas de piedra carcomidas por el pasar de los años. Poco se distinguían los rostros de quienes fueron inmortalizados en tan grandiosa piedra. Solo se mantenía intacta aquella cascada, que vertía sus cristalinas aguas en aquel enorme lago, profundo y cristalino. El día era cálido, y una brisa tibia recorría los alrededores, jugando con mi cabello que atado en dos coletas comenzaba a mecerse. Era el lugar mas tranquilo que había encontrado, sin ningún alma viviente que pudiese irrumpir en aquella paz que estaba buscando. Observaba con detenimiento la piedra tallada, sintiendo la brisa rozar mis mejillas y la piel que no era cubierta por mis ropas. Tomé algo de impulso, flexionando mis piernas y di unos cuantos saltos usando aquella piedra como soporte hasta llegar a la cima.

Lejano se veía el lugar en el que segundos antes me encontraba desde la cima de una de las estatuas. A esa altura la brisa se había transformado en un soplo mas potente y un poco mas frío. Mi cabello se mecía con mayor intensidad al igual que mis ropas, que eran levantadas por aquel soplo. Estiré mis brazos en dirección al cielo, entrelazando mis dedos con pereza, para acto seguido quitarme la chaqueta que llevaba puesta, para sentir mejor la brisa. Cerré mis ojos, intentando despejar mi mente, para simplemente sentir lo que el ambiente me entregaba. El silbido del viento, el sonido del agua al caer, todo aquello que me mantenía tranquila.

A pesar del entorno y mis ganas por mantener mi mente fresca y en blanco, recuerdos de mi pasado comenzaban a repetirse una y otra vez, haciendo que algunas lagrimas brotaran de mis ojos, y opacando la tranquilidad de aquel valle con mis gemidos de tristeza. En el fondo, la soledad que buscaba en aquel lugar, era mas bien para no ser escuchada mientras los fantasmas del pasado visitaban mi alma, y arrancaban trozos de un corazón que había sido quebrantado tiempo atrás.

El trabajo arduo en la aldea, mantenía todos aquellos recuerdos al margen, no había espacio para ellos al encontrarse mi cabeza ocupada en asuntos de suma importancia. Ni siquiera me permitía tener sueños que me transportaran a ese pasado tortuoso, ya que el cansancio del cuerpo y mente, me llevaban a un sueño tan profundo que no sentía nada mas que un vacío hasta el día siguiente, cuando el sol entraba por mi despacho, despertándome para notar que me había rendido sobre mi escritorio, sin darme tiempo de llegar a casa.

Pero en este valle, en este preciso lugar los recuerdos se abalanzaban cubriéndome por completo. Era esa sensación de nostalgia, lo que me había hecho buscar un lugar tranquilo, para recordar. El viento comenzaba a soplar cada vez con mas y mas fuerza, mis ojos se entrecerraban intentando evitar aquel polvo que este mismo levantaba, mi cabello cubría mi rostro y con una de mis manos trataba sin resultado alguno de quitarlo. Me acerqué a la orilla de aquel peñasco en donde me encontraba, observando las claras aguas desde semejante altura. Un reflejo en el fondo, un recuerdo del pasado. Mis ojos se abrieron completamente, aquel reflejo que vislumbraba era la de una persona, la de una persona que conocía o más bien que había conocido. ¿Me engañaban mis ojos? ¿Esta tranquilidad me estaba jugando una mala pasada?, no me importaba. Esa persona me necesitaba, no pude ayudarla en el pasado, la había perdido, y ahora estaba ahí, clamando por mi ayuda, con esos ojos llenos de esperanza puestos en mi. Llegaré, llegaré a ti.

La altura era bastante, y poco a poco aquella persona comenzaba a sumergirse mas y mas. Debía darme prisa, el como, cuando y porque esa persona se encontraba allí no era momento de cuestionarlo. Acumulé chakra en la planta de mis pies, retrocedí unos cuantos pasos y me lancé de lleno al vacío, aumentando mi velocidad mientras utilizaba las rocas de aquella cascada como soporte para mis pies, cada salto, a gran velocidad, mientras estiraba mi mano derecha para entregársela, esperando que este espectro alzara su mano y la tomase, ansiaba eso. Ansiaba cambiar el pasado.

No llegué a tiempo, de pie sobre aquella agua cristalina, solo podía observar mi propio reflejo. Mi respiración agitada, las gotas de sudor que corrían desde mi frente, bajaban por mi cuello y se perdían en mi prominente escote. Mordí mis labios con fuerza, mientras apretaba mis puños, se repetía la historia, aunque esta vez no habían rastros de sangre, ni asomo alguno de aquella enfermedad que aquello me había provocado. Me incline sobre el agua sumergiendo ambas manos para acumular un poco y posarla sobre mi rostro, con el fin de refrescarme luego de aquel esfuerzo innecesario. Volví a ponerme de pie, y comencé a caminar sobre el agua, el control del chakra bajo mis pies era tan natural, que lo mantenía sin necesidad de pensar en ello. El pasar del tiempo, y los constantes entrenamientos habían logrado que todo el chakra fluyera de manera tan natural, que prácticamente sabía como, cuando y donde debía presentarse.

Era momento de descansar, el recuerdo doloroso que se había presentado me había dejado agotada mentalmente, mi cuerpo seguía fresco, pero mi mente era un completo caos. Caminé hasta llegar a la orilla, tocando tierra firme sin detenerme y cabizbaja, pensando en aquel tortuoso recuerdo que se había mantenido oculto por tanto tiempo. Cerré mis ojos con lentitud posando una de mis manos en mi frente levantando el cabello que la cubría dejando ver aquel sello color purpura que la adornaba.

Por mucho tiempo había acumulado chakra en todo momento, por si en algún momento me veía en la necesidad de utilizarlo en mi o en ayuda a otras personas. Maldecía en ese momento el no haber sido capaz de utilizarlo en el pasado, el sello que llevaba impreso en mi frente, había llegado demasiado tarde. Quité mi mano lentamente, rozando aquel rombo con la yema de mi dedo indice y levantando la mirada, cambie mi expresión de total tristeza a una de completa determinación, mientras juntaba ambas manos y cerraba nuevamente mis ojos. Comencé a moldear el chakra, lo sentía recorrer cada rincón de mi cuerpo, moviéndose de un lado a otro ininterrumpidamente, toda la acumulación de años y años de entrenamiento daban su fruto, sentía palpitar aquel rombo dibujado en mi frente, y como en toda ocasión el hormigueo que me daba la señal de que todo estaba dispuesto.

Abrí mis ojos de golpe, y con una leve sonrisa de medio lado fije la mirada en aquella cascada. Dos puntos exactos de mi cuerpo se encontraban cubiertos por el chakra que moldeaba mi cuerpo, bajo mis pies y en mi puño derecho. Comencé a correr, hasta que alcancé el vuelo necesario para adentrarme nuevamente en aquel lago, mis pasos aligerados por el chakra, dejaban una leve marca en las aguas cristalinas. La velocidad iba en aumento, estaba a punto de llegar a la cascada, y moviendo mi brazo hacia atras para tomar impulso lancé un fuerte golpe con todo el chakra que pude expulsar.

La velocidad con el que iba dirigido aquel golpe, hizo que el agua de aquella cascada salpicara en todas direcciones. La roca que se encontraba tras aquella vertiente estaba a la vista y un enorme hueco se había formado en ella. Mi puño se hundía cada vez mas, haciendo el hueco mas y mas grande, hasta que ya no quedaba gota alguna de fuerza en mis cansados brazos. Quité la mano de prisa, dando un salto hacia atrás, antes de que el agua volviese a tomar su rumbo y me cubriera por completo.

Sonreí por lo bajo, mientras daba media vuelta y comenzaba a caminar a paso lento, regresando nuevamente a la aldea. El día estaba por acabarse, el cielo se había teñido de un color anaranjado, y la brisa cesaba para dar paso a un frío que calaba profundo en el cuerpo. Seguí caminando, sin mirar atrás intentando enterrar tras esa cascada los recuerdos que este día habían vuelto a atormentarme. Un largo suspiro, seguido de una serie de estornudos, me hacían recordar, que mi chaqueta había quedado olvidada en la cima de aquella estatua. Volvería por ella, en otra oportunidad, si es que seguía allí, cuando decidiera regresar.

Junté mis manos y soplé en ellas, para darme algo de calor, solo en ese momento noté que mi puño estaba lastimado. La fuerza que había utilizado para aquel golpe había sido demasiado intensa, estaba tan determinada a romper aquella roca, que no había tomado en cuenta que podía lastimarme. Sonreí divertidamente, mientras curaba mi puño con mi mano izquierda, un chakra verdoso comenzó a emanar, sanando aquellos moretones y raspadas profundas que yo misma me había ocasionado.

Era lo único que podía hacer en ese momento, había olvidado mi pequeña bolsa en el despacho, grave error.


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