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Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

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Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Vizard U. el Lun Mayo 23, 2016 3:08 am

| Una prospera y pacifica aldea, se levanta entre un ecosistema nebuloso, la gente que camina por  Kirigakure se nota calmada, segura, como si supieran que nada malo les pasaría, por ahora así era. La aldea oculta entre la niebla  como bien lo dice su nombre, la niebla es lo que más abunda en dicho ecosistema y aunque a pesar de todo eso  se permite  observar una flora y fauna llena de vida, el sol no podrá verse a menudo pero existe, el astro rey se encuentra siempre en su reino celestial. Indra comenzaba a andar por las calles de su preciada aldea, daba gracias por pertenecer a estas tierras, a pesar de lo sufrido lo mejor había resultado para él. El joven Uchiha de cabellera larga y azabache caminaba a un paso suave y firme, con las manos adentradas en los bolsillos de su pantalón, en sus manos portaba unos guantes negros, que usaba muy a menudo, su ropaje era totalmente negro, una túnica un poco mas azul, sus sandalias ninja eran negras y  el protector de la aldea de Kiri lo traía bordado en su pantalón del lado del muslo izquierdo. Una peculiar zona para portarlo, no gustaba de traer cosas en el rostro, que arruinaran el movimiento de sus largos cabellos, era algo vanidoso el joven Uchiha aunque no lo hacía notar  para las personas era un poco extraño y nada más.
 
| Hmm bien... Aqui es. |
 
Dijo mientras llegaba al puesto de intendencia shinobi, era algo así como las oficinas administrativas del Kage, donde acá podían enterarse si había alguna misión o si serian necesitados para algo los shinobis de esta aldea. Indra se acercó al edificio de unos 5 pisos de alto, era grande , tenía mucha gente trabajando ahí , haciéndose cargo de todo tipo de cosas y como tal un ninja era parte del grupo militar de la aldea, así que el Uchiha estaba adentrándose en dicho edificio de color gris con acabados muy modernos de color azul , era un edificio arquitectónicamente esplendido así como la mayoría de lo que conformaba esta bella aldea. Sus orbes se dirigieron al tablón de misiones y de ahí salió despavorida una señorita, a informarle lo que estaba sucediendo en la aldea y que el Uchiha tenía que salir en una misión de reconocimiento en las frías y nubladas montañas por avistamiento de extraños sucesos, por parte de aldeanos demasiado miedosos.
 

| Di...discul...pe. que… que…no disponemos de nadie más por ahora de menor rango… le…  le pido por favor ayude a resolver esta situación In…Indra-sama |
 
Dijo la mujer de cabellera titubeando castaña con vestimentas de Chunnin era una kunoichi pero más relacionada a lo administrativo que a la fuerza de tarea. Indra no dijo mucho sonrió suavemente hacia la  desesperada mujer, dándole entender que él se encargaría, entonces tomo los datos de la misión, que estaban colocados en el tablón los cuales mencionaban lo que había que hacer, Indra leía atento y al mismo tiempo la escucho, para luego responder de forma concisa.
 
| Un día no estaré para estas cosas... así que está bien. |
 
Musito el de orbes oscuros, en un tono amable pero seco además de su característica voz grave, que imponía respeto por ese simple hecho de hablar, mientras la mujer parecía relajarse al ver que el Jounnin aceptaba este trabajo tan burdo, aunque bien era por la aldea no le tenía nada contento  que algo ahí afuera estuviera incomodando a los simples y trabajadores aldeanos, cuando su rango debería mostrar lo contrario. El pelinegro acomodo sus aditamentos Ninja, ajustando su porta shurikens y sus kunai, así como debajo de su túnica portaba el chaleco de Jounnin de la aldea este era de color azul grisáceo y se mimetizaba con su túnica azul la cual abría de los botones para así dejar mostrar su chaleco y dentro de este portaba el demás aditamento shinobi que necesitaría en caso de ser necesario, sellos, bombas de humo y al parecer nada mas. Así dio media vuelta y moviendo su mano a forma de despedida sin mucho ánimo, salió del edificio y se dirigiría hacia las montañas nubladas a investigar estos hechos de grandes edificaciones de hielo y  magia extraña, lo que mas bien indicaba el uso indebido del ninjutsu, pero como conocía de quien pudiera manipular el hielo, solo había escuchado de un clan... y siendo el alguien de rango alto en la aldea,  si bien no sentía mucho cariño por el lado militar de este lugar, pues se encontraba aquí como parte de su propia investigación y ambientación para intentar algún día derrocar todo el poder militar de Kiri o en dado caso darle un rumbo totalmente diferente y que se dejara de considerar como una aldea de asesinos, nació aquí pero sus visitas en la aldea de hierro y esta misión de infiltración para  poder encontrar al causante de la traición hacia sus padres tenía que seguir.
 
Si bien para los de Kirigakure Indra Uchiha existía, para la gente del hierro ese nombre no significaba nada, para ellos era Vizard su guerrero mas valioso y poderoso, que los ayudaba a sobrevivir a la vida bélica que les imponían las potencias mundiales y mas específicamente Kirigakure. Mientras tato para Kirigakure Indra era un shinobi prodigio que se la pasaba haciendo misiones foráneas, algo recluido y solitario desde el fallecimiento de su familia el cual nadie explica, por  lo que es un secreto para la aldea y para evitar alguna inconformidad por parte del propio clan Uchiha que tiene protagonismo en la aldea con mas de un shinobi de este clan de orbes rojos.
 
Tras salir de la aldea sin preámbulo alguno, el Jounnin de Kirigakure después de haber recibido la misión  parecía algo extrañado de  que en la aldea sucedieran cosas tan peculiares como esta. Un leía un poco sobre las notas que  había en la misión de  cosas congeladas y de suelos totalmente hechos de hielo y sonidos estruendosos y que poco se podía ver, en esta aldea y extraño que los  sucesos fueran casi todos los días y los aldeanos se comenzaban a espantar, por ende acudieron a la propia aldea de Kiri para que investigaran si se trataba de algo fuera de sí.  Indra iba pensando sobre quién o que podría ser, aunque tenía que concentrarse pues podría ser cualquier cosa. Aunque así era el mundo shinobi, lleno de guerra , dolor y traición, no había mucho que pudiera hacer por ahora el joven Uchiha, puesto que sabía que sus habilidades aun no estaban al límite, tenía un camino prometedor, sabía que nacer en el clan Uchiha y obtener el sharingan no había sido solo capricho de alguna deidad. Indra pensaba un poco sobre eso, que tenía que hacer con su vida, cuanto tendría que afrontar y a quienes debería enfrentar para cumplir sus metas.  

El ambiente afuera de la aldea no cambiaba mucho, era un lugar lleno de bosques y mucha fauna especial, al fin de cuenta era una isla con un clima templado y frio la mayoría de las veces no estaba seguro en que estación del año se encontraba pero se acercaba el invierno o finalizaba el otoño, era algo que corroboraría al llegar de nuevo a la aldea. El pelinegro  iba cuidadoso por el bosque, en dirección a  un valle que se encontraba sobre las montañas nubladas y justo era en la montaña la  más grande  que tenían en la aldea, así comenzó su camino paso a paso andando por las veredas enmarcadas por los años de andar de la gente que solía pasar por estos lares, pero también llego el punto en donde seguir el camino ya no era opción, así subió la montaña de la forma mas rápido que pudo encontrar, evadiendo zonas rocas y arboles a base de su agilidad. El clima se había mas gélido conforme avanzaba,  a pesar de que el medio día estaba llegando, sin embargo no era algo que le afectara a Indra que por ahora tendría que actuar como un jounnin normal, su rostro aun así seguía cubierto por las vendas que estaban desde su torso y abdomen hasta su nariz a pesar de portar las ropas que acostumbraba en la aldea.

El esfuerzo generado por tratar  de llegar velozmente y sin contratiempo a esta zona de la montaña concluía, llegaba al pequeño valle que se formaba en la sima de esta montaña, bueno pequeño en comparación a la grandeza de la montaña, si bien era un gran lugar muy amplio lleno de nieve y arboles llenos de esa sábana blanca que los acobijaba de manera natural,  pero eso era común al menos hasta ahora, sin embargo se adentró unos 30 metros mas y la neblina se dispersaba un poco,  edificaciones de hielo de diferentes formas se hacían aparecer, como si alguien hubiese estado entrenando o algo por el estilo, podría ser alguien del clan Yuki alguien de rango alto  podría estar solo o entrenando con alguien o podría haber sido una pelea y esto eran los resquicios de lo ocurrido, camino con cautela, sus orbes oscuros se mantenían no decidía activar su sharingan por el momento, aun así  precaución y sus sentidos estaban al tanto de lo que pudiera ocurrir.
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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Miu el Lun Mayo 23, 2016 5:47 am

Existían muchos adjetivos que sirviesen para describir como era su vida en Kirigakure, pero si tuviera que elegir uno que representara ese día en particular sería: fatídico. Normalmente la rubia no se expresaría de forma tan despectiva hacia su propia fortuna, sin embargo esta vez se encontraba irritada y por más que lo intentaba no encontraba manera alguna de optimizar su deplorable humor. Nae Yuki había pasado la mayor parte de su existencia siendo tratada como una frágil muñeca de porcelana, cuyo único propósito en la vida era entretener a la crema y nata de la sociedad y la otra parte la pasó entrenando en secreto, preparándose para la vida que realmente quería vivir; aunque debía aceptar que crecer bajo la sombra de una hermana genio no hacía más fácil su situación y desafortunadamente esa era la razón de que su día iniciara con el pie izquierdo. Durante un par de días había estado practicando el famoso don de su clan, obteniendo resultados poco favorables, los cuales con el paso del tiempo habían terminado generándole una terrible frustración, que solo pudo empeorar cuando su padre hizo mención de como su hermana logró dominar el kekkei genkai a la edad de 8 años.

La menor de las Yuki nunca olvidará esa cena en particular, pues fue la primera y última vez que rompió un vaso de la costosa vajilla de su madre. Si tan solo se dieran cuenta que ella era heredera al legado del clan; si tan solo le diesen la oportunidad de probar cuanto valía todo sería muy diferente, pero Nae sabía que su camino se alzaba por senderos escarpados, y solo le quedaba ser fuerte y continuar; cosa que al final agradecía, pues la había vuelto más fuerte.
La pequeña Yuki se miró al espejo y se sorprendió de verse a sí misma con tan despreciable semblante. Soltó su largo cabello rubio, adornándolo con un hermoso lazo de color rojo. Soltó un bufido molestó mientras se sumergía bajo capas y capas de preciosas telas, las cuales componían el pesado kimono que debía portar ese día. Bajó a la cocina y trató de sonreírle a su guardaespaldas, lo cual por supuesto no le resultó. Haciendo caso omiso a la voz interior que la instaba a regresar a quedarse en la seguridad de su hogar, se dirigió a la puerta del servicio, dispuesta a salir de esa cárcel llamada hogar.

—Nae-sama… ¿A dónde va? —Takuya parpadeó desconcertado ante el extraño comportamiento de su joven ama.

Ni siquiera tuvo tiempo de esperar una respuesta, puesto que en un instante la pequeña rubia había salido corriendo sin darle tiempo ni de reaccionar y cuando finalmente lo hizo ya no hubo manera alguna de seguirle el rastro. Nae corría con todas sus fuerzas hacia el único lugar donde realmente se sentía a salvo. Más allá de la aldea y de los policiales ojos de su guarura; en la cima de las montañas nubladas se encontraba un paraje frío y solitario donde nadie podía molestarla. Normalmente ella se habría escapado de Takuya de forma más sutil, pero no mentía cuando dije que hoy no era ella misma. Su humor inestable la había llevado a salir corriendo sin una pizca de sensatez y aunque no le importaba en lo más mínimo, sabía que debía estar preparada para dar muchas explicaciones. En el camino, Nae se deshizo de las pesadas telas de su Kimono, quedándose solo con la ropa que usaba para entrenar, la cual constaba de una blusa de manga ¾ blanca con adornos rojos; sobre ella llevaba una especie de chaleco largo color negro con un lazo azul en la cintura; en la parte de abajo llevaba un short blanco con unos vendajes sobre la pierna derecha, donde llevaba el porta-armas que su hermana le regaló y unas cómodas botas ninja de color negro a juego con el chaleco.

Finalmente se sentía libre y en paz. Siguió corriendo por las tortuosas cumbres de las montañas, sintiendo como el ambiente comenzaba a tornarse más y más frío conforme avanzaba, y no pudo evitar esbozar una ligera sonrisa ante la sensación gélida. Nunca se sentiría cansada de aquella agradable sensación, ni podría quejarse de todo lo que tenía esforzarse por llegar hasta ese majestuoso lugar donde la nieve pintaba el escenario. La neblina se había convertido en algo prácticamente imperceptible, aclarando el campo que se erigía frente a sus ojos. La sonrisa se desvaneció por completo al divisar unas extrañas formaciones de hielo y por un momento tuvo una terrible sensación de desasosiego. Por la consistencia de las mismas solo podía tratarse de alguien del clan Yuki, y aunque no podía decir de quien se trataba exactamente, no pudo evitar entristecerse ante la idea de que alguien profanara su amado santuario. Estando a unos 15 metros de la figura más cercana echó un vistazo por si encontraba al causante de todo aquello, más no logró ver a nadie.

Nuevamente recordó la conversación que hubo en la cena y la idea de no poder crear ni un copito de hielo la abatió. Su irritabilidad aumentó y se acercó a inspeccionar aquel extraño pico de hielo con determinación y los celos no tardaron en hacerse presentes. Maldita su suerte y su escaso conocimiento acerca del don de su familia; si su padre se dignara a enseñarle como lo hizo con Nao, seguramente ella se convertiría en una kunoichi mucho más valiosa de lo que era su hermana mayor. Hacer berrinches no le servía de nada y generalmente se resignaba, pero esta vez el acumulo de sensaciones la convertían en una persona completamente diferente a la adolescente dulce y tímida que normalmente era. Realizó una serie de sellos de manos y se colocó en posición, concentrando su chakra, dispuesta a sacar toda aquella frustración que poco a poco la carcomía.

— ¡Suiton: Mizurappa!

Una vez que hubo pronunciado estas palabras el chakra concentrado salió de su boca en un potente chorro de agua, el cual fue dirigido a uno de los pilares de hielo con el único propósito de derribarlo. Bueno, al menos podía sentirse orgullosa de que el manejo de su elemento no era tan endeble como el de su kekkei genkai. Emitió un largo grito molestó y se dejó caer sobe la nieve. Curiosamente se sentía un poco mejor, pero no lo suficiente como recuperar su ánimo usual. Sus ojos azules miraron el cielo fijamente y comenzó a replantearse la idea de volver a buscar a su viejo amigo Saga. Ya una vez la había entrenado, ¿no? Quizá estaría dispuesto a hacerlo una vez más si ella se lo suplicaba; aunque realmente no quería causarle contratiempos una vez más. Sin existía un ser supremo en el cielo le gustaría saber porque no la contaba entre sus personas favoritas. Ni siquiera podía competir contra el sujeto que había puesto pie en su lugar sagrado y quien había creado aquellas edificaciones con las que ella apenas y soñaba. Sin duda se sentía patética, como hacía mucho no lo hacía.

—Supongo que no hay más remedio…

Tomó asiento y miro a su alrededor, preguntándose en qué consistiría el entrenamiento de hoy. Ya había tenido suficiente de auto compadecerse a sí misma y aunque estaba de mal humor no era su estilo quedarse a quejarse de su vida. Se levantó y comenzó a estirarse, para después asestar distintos golpes a otro pilar de hielo, buscando la manera de destruirlo con su propia fuerza. Le tomó más tiempo del que pensó, pero ahora sabía que teniendo la fuerza de una oruga no lograría mucho en la vida, así que decidió enfocarse en reforzar esa cualidad. Una vez que el formación de hielo comenzó a agrietarse con los golpes, Nae comenzó a poner más entusiasmo, sintiendo como su mal humor comenzaba a mermar. El pilar se deshizo y la rubia tomó varias bocanadas de aire en un intento por saciar a sus pulmones. Secó el sudor de su frente y fijo la mira en otro objetivo similar a los anteriores. Podía ser pequeña, pero sin duda era alguien que no se rendía fácilmente a pesar de todo.

Continuó asestando golpes y patadas al bloque cuando una extraña silueta en la distancia la sobresaltó. Se encontraba a unos 20 metros de ella y se acercaba lentamente a su posición. Maldijo por lo bajo, creyendo que Takuya la había alcanzado y por un instante pensó en correr y esconderse en la cima de alguno de los árboles, pero se encontraba tan fastidiada que se limitaría a desquitarse con su guardaespaldas por todo lo que le ocurría. Afiló su mirada y frunció el ceño, cruzando los brazos en espera de la reprimenda que el joven le daría, pero al acercarse más la silueta pudo percibir que no se trataba de Takuya. Retrocedió un poco ante la idea de una amenaza inminente, sin embargo no cambió su expresión ni un momento. No parecería débil ante nadie y menos en ese día, si la atacaban se defendería con todas sus fuerzas. Ya estaba harta de parecer la princesa mimada e inútil que todos creían que era, así que si debía morir lo haría como cualquier otro ninja: peleando hasta el final.



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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Vizard U. el Lun Mayo 23, 2016 7:48 pm

| Sus pasos eran firmes sobre el manto  de helada nieve que cubría estos terrenos de las montañas nubladas, se encontraba calmado a pesar de la situación, no dejaba que esto le afectara en su raciocinio ni en sus sentidos, los cuales estaban afilados, podía oír lo que ocurría ahí, sus ojos podían ver mas allá de la niebla, al tiempo que esta se iba difuminando, dejando ver la silueta de una estilizada Kunoichi, cabellos rubios, ojos azules, el sol apenas y podía iluminar el lugar, atravesando las densas nubes que se formaban en el cielo grisáceo, pero a pesar de ello, podía verle a una mujer de bellas cualidades físicas, un rostro dulce y cautivador. Eso era lo que observo el Uchiha, una Kunoichi que portaba ropas de entrenamiento o algo parecido a eso; estaba a unos 15 metros ahora de ella, se seguía acercando con pasos suaves, mientras le miraba a los ojos directamente, sus ojos marrones se posaban en la mirada de la Kunoichi de cabellos dorados. No decía nada mas, mientras con su mano bajaba el vendaje que cubría parte de su rostro, dejando notar su nariz y la totalidad de su  rostro, sus cabellos negros ondeaban suavemente al son del viento que se meneaba de manera fría y estrujante a pesar de ser suave el frio se podía sentir en esa zona, pero para los que estaba acostumbrados podían sentirse agradecidos por este clima que era templado a comparación de otras instancias mas heladas. Habiéndose acercado unos metros mas esperando no causar estragos en la persona que se encontraba al frente de él; Indra dudaba si se trataba de la persona que había causado estragos, pero una sonrisa apareció en el rostro del joven Uchiha, planeando una idea para asustar un poco a la joven, que en si no es que el Uchiha fuera viejo, pero a comparación de la Kunoichi eran distintos en edad, podía observarlo pues su cuerpo a un denotaba ser una señorita de tierna edad.

| Me pregunto, si tú eres la causante de la inconformidad de los aldeanos...Que llegan a pasar por aquí en búsqueda de sus recursos... De ser así prepárate para morir...|Dijo con una voz algo cansada y un tono medio aburrido. Pauso por un momento esperando una reacción no sería mas de tres o cinco segundos, escucharía la respuesta cualquiera que fuese si había alguna y si no sus siguientes palabras no cambiarían | Soy Indra Uchiha Jounnin de la aldea de Kirigakure y se me ha encargado la misión de erradicar aquello que estuviera afectando la armonía de estas montañas. |

Puso un rostro serio mientras musitaba esas palabras, con toda seriedad y frialdad, trataba de asustar a la chica, esperando alguna reacción de huida , sabía bien Indra, que esa persona no era la causante de las molestias, así que si se echaba a correr simplemente dejaría que huyera, no tenía tiempo para jugar con la Kunoichi, pero el Uchiha vio una oportunidad de bromear un poco, fingiendo una seriedad muy creíble , al acabar sus palabras e ir acercándose cada vez mas, quedaba a unos siete metros de ella, poniendo un rostro apacible , sin muchos cambios, parecía aburrido o confiado, realmente podría parecer ambas cosas. Esta situación era algo tediosa, esperaba encontrar al  o la que causo molestia y sin embargo se terminó encontrando con una niña que podría estar perdida o haber huido de su dulce hogar porque su mamá le obligo a ponerse un vestido que ella no quería. Bufó insonoramente el Uchiha, mientras pensaba todo eso sobre la Kunoichi, esperaba que esta dijera algo, por lo menos su nombre, así la reportaría con sus padres por andar en lugares no aptos para menores o quien  apenas y podría ser un gennin. Se mantuvo quieto a esa distancia pactada, sus manos estaban relajadas, pero su mente estaba lista para cualquier cosa que pudiera ocurrir, si bien podría ser sorpréndete que ella fuera la causante, la vaga idea de que eso fuera verdad apareció en la mente del de cabellera azabache.
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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Miu el Mar Mayo 24, 2016 6:11 am

Los segundos transcurrieron endemoniadamente lento para la joven Yuki, mientras fijaba sus ojos en la silueta que se acercaba paulatinamente a su posición. Su cabello negro se movía grácilmente en el viento y por un momento suspiró aliviada al pensar que se trataba de una mujer; claro que al poner más atención al físico de la persona se dio cuenta que de mujer solo tenía el cabello y algunas facciones algo indefinidas a la distancia, las cuales pudo escudriñar cuando se quitó los vendajes que cubrían un porcentaje de su rostro. Genial, ahora tenía que tratar con un posible travesti con fetiche por las vendas; definitivamente este no era su día. Nae volvió a fruncir el ceño, retomando su labor con el bloque de hielo. Realmente no le importaba mucho quien era aquel sujeto y que es lo que hacía en ese lugar, y si acaso él la atacaba ella respondería, pero mientras no lo hiciera no tenía por qué prestarle atención. El joven no tenía la culpa de su mal humor y por desgracia se había cruzado en su camino en el lugar y momento menos indicados.

Una vez que el hombre estuvo a unos cuantos metros de ella le dirigió unas palabras amenazantes, haciéndola bufar por un momento. Detuvo sus movimientos y lo miró de frente; sin duda era mucho más alto que ella, mucho más imponente y mucho más arrogante. Sí, bueno, no era feo, pero eso no lo hacía agradable ni menos travesti, aunque siendo sincera luego de escuchar aquel tono de voz tan profundo y masculino comenzó a replantearse la idea de que ese hombre fuese un transformista. También pudo percatarse de algunos otros detalles, como que a pesar de verse un poco mayor solo los separaban unos cuantos años, aun y cuando la seriedad que denotaba podía hacer ver lo contrario. Nae ablandó su gesto por unos instantes, más le fue imposible sonreírle a aquel sujeto; quizá era por la arrogancia que emanaba de cada uno de sus poros, pero por más que la Yuki se esforzó solamente consiguió adoptar la misma actitud que él mostraba.

—Si fuese yo la responsable le aseguro que ya estaría muerto y como sigue vivo eso solo significa que no es obra mía —Asestó una patada final al pilar de hielo—, pero si encuentra al causante por favor avíseme, estaré complacida de enviarle una tarjeta de agradecimiento —Hizo una pausa, acomodando el lazo de su cabello—. ¿Uchiha? —Por un momento pensó que había escuchado mal—. Pues siendo que esta ‘‘tan’’ ocupado no le quitaré más su tiempo. Mi nombre es Nae Yuki y si encuentra al maldito que osó destruir mi escondite, por favor avíseme.

La rubia hizo una pequeña reverencia y comenzó a estirarse, pensando en cómo continuaría con su entrenamiento; ya se había desahogado lo suficiente destrozando hielo como una loca y aún era demasiado temprano, lo que significaba que podía entrenar tanto como quisiera y lo que ella quisiera. Aun se sentía frustrada por no poder dominar el kekkei genkai del clan Yuki, pero si lograba desarrollar sus otras habilidades al final eso sería pan comido. Intentó ignorar el hecho de que había sido totalmente descortés con alguien que no tenía nada que ver con sus problemas, sin embargo el joven tampoco se prestaba a la dulzura y eso le hacía reconsiderar disculparse con él. El nombre de Indra Uchiha le sonaba de alguna parte y aunque dudaba que él la conociera, comenzó a formularse la idea de preguntarle un poco más acerca de su familia con el único propósito de averiguar algo acerca de su viejo amigo Saga; pero a juzgar por la personalidad distante y fría del chico no obtendría respuestas favorables de su parte.



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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Vizard U. el Mar Mayo 24, 2016 10:05 pm

| Observo atento y mostrando su rostro serio por unos minutos mientras la joven de cabellos amarillos respondía. Indra simplemente  se mantenía al margen, no le contestaba, no porque no quisiera si no porque la pequeñuela infante de no mas de quince años no paraba de hablar, realmente no lo hacía, para cuando termino el Uchiha solo se entretuvo moviendo el cierre de su chaleco, esperando que finalizara sus vocablos. No le importaban mucho a decir verdad y mas porque ella no se atemorizo de las palabras del pelinegro, sin embargo le puso atención en cuando ella hizo énfasis en su apellido, sabía que eso significaba algo, podría conocer a aquel otro que es miembro de su familia, aunque de una manera lejana, comparten el poder de los Uchiha. Se acomodó un poco su chaleco de jounnin, dejando el cierre hasta su punto máximo para que le cubriera del frio que se comenzaba a sentir a pesar de ser medio día, no era el lugar mas templado y apacible en cuanto al clima. Suspiro un poco y dio unos pasos mas, ignorando la reverencia de la Kunoichi, pero mientras lo hacía, iba suspirando de manera desganada, trataba de entender que hacia una chica como ella en un lugar así y aun llamarlo su escondite.

| Hmm...Vale... Pfff...| Pauso de manera larga y bufo al finalizar esa frase | Es mi deber preguntar  que haces aquí y llevarte a donde estén tus padres, no es un área común de entrenamiento... Hmm | Suspiro notoriamente de nuevo, no le importa que la chica entendiera que él no disfrutaba esta misión tan lejos de la aldea, aunque en realidad, quería parecer un tanto más amigable pero no hallaba la forma de cómo ser alguien relajado y amable, no era algo común porque realmente no socializaba con mucha gente al menos que fuera para misiones. | Además de que estas sola y esto está lejos  de cualquiera de las villas cercanas y aun mas de la aldea...|

Musito de una forma mas relajada, aunque demasiado a decir verdad, su rostro expresaba algo de aburrimiento e inconformidad de la situación, el realmente estaba esperando encontrar al causante y librar una pequeña pelea donde pudiera dar unos golpes que hace tiempo no podía, por estar en esta aldea, todo estaba muy tranquilo, pues los que salían a dar sus vidas eran las aldeas pequeñas oprimidas por esta potencia del país del agua. Aunque a veces perdía la cordura por eso tenía que seguir fingiendo ser un jounnin ejemplar, no el Samurái asesino en el que se había convertido. Seguramente si la rubia lo supiera, su reacción sería diferente, en primera por que el Uchiha la hubiera tenido que asesinar, si esto se tratara de una misión real, pues nadie puede verle cuando él se convierte en Vizard, no por guardar misterio o algo si no porque realmente sus ideales cambian bastante al usar su espada como símbolo de justicia y verlos a todos como puentes y caminos para la verdadera justicia, si bien podría tener piedad de ella, le parecía divertido al Uchiha imaginarse todo eso, aunque fuese solo jugando.

| Nae Yuki... Ahre...  Creo que mejor no hare lo que dije…veo que eres bastante débil...Haha | Dijo en un tono algo burlesco y sonriendo al final, cosa que no hacía a menudo, pero la situación y aquella señorita le parecían un tanto imposibles de ignorar, en su interior aún tenía ese espíritu infantil y bromista que tuvo cuando era un adolecente y debes en cuando y mas cuando era Indra lo podía dejar salir aunque sea para molestar a una simple Kunoichi. | Seguramente ese hielo te será tan útil ... haha... como tus golpes al viento... Sabes...mmm... nah... olvídalo sería perder el tiempo con alguien tan debilucha como... Tú... |  Dio media vuelta y comenzó a caminar por donde vino | Y bueeh... suerte espero no te coman los... "Osos gigantes" , de esta zona que aparecen al atardecer... pero aun tienes tiempo para huir con tu mami... haha.|

Acentuó las últimas palabras y puso una sonrisa amablemente fingida para hacer notar el sarcasmo, esperando que la grosera rubia e igualada niña se sintiera mal, tras eso simplemente Indra se había dado media vuelta y estiro su mano a forma de despedida, aunque si creía haber detectado el carácter de esta Kunoichi, ella reaccionaria de alguna manera, así que aunque le daba la espalda estaba expectante  a escuchar algo, sus pasos eran lentos  y si ella no hacía nada, habría comprobado la otra teoría, que era una niña de mami y papi que solo venía a llorar hasta lo más alto que podía llegar, típico de alguien infantil. Así que cualquier situación será divertida, de todas formas no la conocía aunque, en su interior comenzó a sentir que había sido un poco cruel con la  niña de ojos azules, pero sacudía un poco su cabeza, mientras continuaba sus pasos. La nieve seguía cayendo pero de manera mas lenta, al parecer el sol se empezaba a hacer sentir muy suavemente sobre estos lugares, las nubes tomaban un tono gris mas claro por la hora del día.
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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Miu el Miér Mayo 25, 2016 2:51 am

Ofuscada; así era como Nae se sentía. Durante unos segundos se había sentido culpable por su comportamiento para con el joven e incluso llegó a reconsiderar la idea de sacar su verdadera personalidad y ofrecerle una disculpa al caballero, pero al escuchar las palabras emitidas posteriormente su mente se quedó blanco ante la posibilidad de verse descubierta por su familia. La rubia no pronunció palabra alguna y se limitó a observar al jounnin con cierto espanto. Rápidamente comenzó a formular varias posibles respuestas y planes que la sacaran de esa situación. ¿De todas las personas tenía que ser un jounnin el que se entrometiera en sus asuntos? Si sus padres descubrían su secreto podía olvidarse de volver a ver la luz del día; su padre era capaz de encerrarla en su habitación hasta que cumpliera 70 años y eso sí que no podía permitirlo. Podía nombrar a su famosa hermana y ver si con eso el Uchiha la dejaba en paz, pero hasta ahora todas esas hipótesis no eran del todo satisfactorias, ni mucho menos seguras.

— ¿Acaso no es obvio? Estoy aquí para entrenar —miró al joven y notó que había subido el cierre de su chaleco, haciéndola soltar una pequeña risa burlona—. Debería volver a la aldea, estas temperaturas no son óptimas para alguien como usted —hizo una pequeña pausa—. Precisamente porque es un área alejada y nada común es la razón por la que la elegí.

Nae se quedó de pie, mirando al joven con atención, necesitaba saber si acaso insistiría en regresarla a casa y si el hecho de haber omitido a sus padres la haría parecer sospechosa; sin embargo lo siguiente fue algo que no se esperó. El jounnin finalmente decidió no hacer nada de lo mencionado anteriormente y eso hizo que Nae emitiera un pequeño suspiro de alivio; quizá se habría anotado una pequeña victoria si no fuese por el adjetivo que usó para describirla. ¡¿Débil?! Sí, bueno, ella era bastante bajita y menuda, pero considerarla débil era un insulto que no iba a pasar por alto, menos aún después de ver la sonrisa que se formó en los labios del shinobi. El rubor comenzó a teñir las mejillas de Nae con cada palabra que escuchaba provenientes del jounnin y no pudo evitar oprimir sus puños cada vez con más fuerza. Por si fuera poco Indra se dio la vuelta, dispuesto a retomar su camino de regreso, cosa que la Yuki tomó como una desvalorización a su persona. Infló las mejillas y realizó una serie de sellos de manos, tratando de ignorar su enfado y concentrar su chakra, mientras observaba a Indra marcharse alejarse cada vez más.

— ¡Suiton: Mizurappa!

El chakra nuevamente fue expulsado de su boca en un potente chorro de agua, el cual fue dirigido hacia el Uchiha, quien en ese momento ya se encontraba a unos 7 metros de ella. Era la primera vez en toda su vida que actuaba de manera tan impulsiva y debía admitir que lo disfrutaba sobremanera. Aquel hombre había osado burlarse de ella, cuando él ni siquiera podía tolerar las temperaturas tan agradables que existían en ese punto tan alto de las montañas y para colmo había retado su supervivencia al sugerir que saldría corriendo con su mami ante cualquier amenaza.

— ¡No soy ninguna niña débil! —Exclamó preparándose para lo que pudiese ocurrir—. Y tú no eres tan fuerte como aparentas, no pudiste tolerar cinco minutos en este clima.

Nae retrocedió 4 metros de su posición, en espera de cualquier acción que el jounnin pudiese tomar, al ser un ninja de elite ella estaba realmente loca por enfrentarlo, pero debía admitir que la sensación de adrenalina, que comenzaba a recorrerla era demasiado excitante como para ignorarla. La nieve comenzaba a caer y los pequeños rayos del sol se colaban entre las nubes grisáceas del firmamento, iluminando el escenario un poco más. Esbozó una sonrisa pícara y ató su cabello en una coleta alta. Curiosamente la situación comenzaba a divertirla y poco a poco se olvidaba del enfado que había sentido por ese corto periodo de tiempo y el cual la había llevado a atacar al rufián que la molestó con sus burlas. Fuera del temor que sentía por morir en manos del Uchiha, Nae sentía curiosidad por saber lo que iba a transcurrir. Después de todo el cretino se merecía que ella lo hubiese atacado, ¿no? Ahora solo esperaba haber acertado o al menos salir con vida de ahí.


Stats:

Principales:


✖Ninjutsu: 17 + 8 + 10 = 35/50
✖Taijutsu:  12/50
✖Genjutsu: 10/50


Secundarios:  


✖Chacra: 15 + 5 + 5 = 25/50 - 4 = 21/50
✖Velocidad: 6/50
✖Resistencia: 10 + 5 = 15/50
✖Fuerza: 10/50

Jutsus:
Elemento Agua: Cuerno de Agua (水遁・水喇叭, Suiton: Mizurappa)
Es una tecnica en la cual el usuario expulsa, a través de su boca, un potente chorro de agua de un diámetro de hasta cinco metros.
✖ Chacra : - 4



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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Vizard U. el Vie Mayo 27, 2016 4:33 am

| Como fue pronosticado por el ojo vaticinador del joven Uchiha, le gustaba sentirse con el control de todo, como era posible eso... simplemente el comportamiento de los humanos era tan obvio, reaccionaban a las palabras como un diente de león al viento... desmoronándose fácilmente, dejando ver su personalidad con un simple acto "cómico".  La reluciente niñez de la pequeña Nae Yuki salía a flote, Indra podía  imaginar los sellos de mano que planeaba hacer o la roca que podría lanzar, eso lo supo desde el momento en que dio media vuelta, no por nada  lo hizo poniendo atención en el entorno, con sus oídos como arma principal. Escucho el desenlace de un jutsu las palabras necesarias para ejecutarlo, un jutsu suiton. No podía ver nada en sí pero la reacción e instinto de sobrevivencia actuó. Giro velozmente su Rostro para ver como el jutsu de agua venia hacia él, le tomó por sorpresa ver una gran ola de agua que luego caía a dos metros de sus pies, era el límite de esa técnica al parecer, pobre niña no conocía ni sus propias fuerzas, se volteo totalmente y no hizo mas que sonreír , una sonrisa totalmente  real se dibujó de oreja a oreja mientras una fuerza imbatible comenzaba a generarse desde su interior, un poder que no podía ocultar mas, se incrementaba, mientras echaba su rostro hacia atrás, viendo la resolución del jutsu de la juniche  de cabellos rubios.

| HAHAHA.... HAHAHA... HAHAHA... Jah...
| Pauso un momento. | Eso fue divertido uhh... |

Grito al unísono, al ver lo que había creado la dulce y tierna Kunoichi, la cual simplemente se lanzaba hacia atrás mientras Indra reía enérgicamente y en un tono burlesco, sabía lo que pasaba, pero luego de unos segundos se calmó, respiro y soltó de ultimo un suspiro, se cruzaba de brazos y miraba hacia la Kunoichi de bella apariencia " Si  fueras más grande igual y si " pensó el Uchiha muy en sus adentros,  era una niña y tenía el ímpetu para pelear y provocar a un jounnin de la aldea y lo peor a quien era el Jounnin más "fuerte" porque su especialidad era el Kenjutsu a pesar de ser de un clan que precede de una gloria a base de genjutsus y poderosos ninjutsus. El Uchiha que portaba el típico uniforme de jounnin con el chaleco gris de la aldea de Kiri, camino unos pasos mas, esperando que la  rubia no se fuera espantar. El día estaba en el punto más alto, el astro rey entraba de forma directa entre el lienzo más azulado, la tormenta de nieve que una noche atrás había acontecido estos terrenos, se desvanecía, era algo extraño pero el sol hacia que se lugar luciera diferente, los brillos del sol reflejaban en el hielo que estaba por ahí dando un extraño pero reluciente brillo a este lugar.

|Nae... debes tener cuidado con lo que haces...| Dijo mientras desaparecía de la vista de la Kunoichi, su velocidad era tal que apenas y seria visto como una ráfaga de aire para la rubia. |  Hay gente mala en este mundo… |

Aparecía, pero esta vez detrás de ella, con su sharingan de tres aspas activado,  estaba ubicado a espaldas de ella pero en una posición más hacia su derecha, con apenas unos 30 centímetros de distancia, estiro su mano izquierda y la puso sobre su cabeza, apachurrando suavemente sus cabellos, media bastante más que la Kunoichi, aunque no de una manera exagerada, pero si era más alto que ella. Movió su mano sobre la cabeza de ella  sacudiendo con ligereza su cabeza forzando un poco que la voltera a ver sin ejercer una fuerza que pudiera lastimarla, le sonreía. Una sonrisa que no era habitual en el Uchiha, ella había logrado que el riera, de una forma natural, realmente lo sucedido le había parecido bastante gracioso, sintio por un momento como los viejos tiempos con su familia y primos cercanos del Uchiha, cuando se divertía, recordó también aquel hogar que tenía cerca del feudal cuando servía de escolta apenas siendo un joven jounnin, recordó a viejas amistades que le hacían sentir feliz y tener esa alegría que solo una persona puede irradiar, si bien los tiempos iban cambiando él se estaba convirtiendo en un poderoso samurái, reconocido por aquella aldea que lo forjo " La aldea de las noches" en el país del hierro. Pero por un momento sintió como si esa pequeña niña fuese alguien cercano y sintió que no podía seguir solamente siendo cruel con ella y bajándole el ánimo, la humanidad y bondad aparecía en Indra algo que no solía salir a menudo, pero había personas que lograban sacar ese lado tan escondido en él.

| Bueno...   creo que necesitas ayuda... y dado que me debes una al intentar hacerme daño...mmm no sé qué pedirte... Hmm… |

Decía aun estando al costado de ella, para luego de un instante desaparecer nuevamente y ubicarse en una roca a unos 10 metros lejos de ella. Su velocidad era digna de su fuerza, era único en velocidad, por no decir el mas veloz de la aldea, realmente era imperceptible para los ojos humanos comunes y mas para alguien de menor rango, sin embargo apoyaba el ímpetu y la voluntad de no dejarse sobajar por nadie, por parte de la impetuosa Kunoichi. Se  quedaba de pie sobre la roca de unos 2 metros de alto y unos 5 de diámetro, era una roca bastante grande aunque no mucho. Se volvía a bajar pero de un pequeño salto y comenzaba a caminar hacia la rubia.

| Te podría enseñar un par de cosas...para mejorar Ahre….  pero creo que soy demasiado débil para ti... y no es que el clima me moleste... hehe a decir verdad lo que me molesta son estas ropas que no me dejan moverme con libertad... |

Dijo de una forma más calmada, como no había sonado antes durante este rato, fue más amable y su voz más apacible, sin querer lo hacía, sentía una confianza de decirle esas cosas  a la portadora de los orbes azules. Se quedaba observando el rostro de la Kunoichi no se había dado cuenta, pero era una señorita de bellas facciones. Le recordaba un poco a alguien de su pasado. Como todo niño pequeño se llegó a "enamorar" pero no recordaba ni bien el nombre de esa mujer, solo que tenía ojos azules como ella. Pero bueno al terminar de hablar no hizo más que seguir caminando hacia  ella  estando a unos 5 metros, se cruzó de brazos esperando una respuesta, aun mantenía su sharingan activo, solamente para que la  señorita viera el poder que residía en el Uchiha. Tratando de hacer sentir que realmente era fuerte, Indra tenía algo de orgullo y un kilo más de ego que eso, así que usualmente, no le gustaba que lo menospreciaran en lo mas mínimo y lo demostraba de alguna forma, por mas mínima e insignificante que fuera la situación.|


OFF:
Jutsus y Stats:

  Sharingan de tres Tomoes (Sharingan de tres Aspas): Luego de despertar el segundo nivel del Sharingan, le prosigue el último. Generalmente este es el nivel conocido por todos los miembros del Clan Uchiha y el máximo que pueden despertar cuando su vida esta corriendo peligro o se siente una enorme desesperación. Para que le usuario despierte este nivel del Sharingan deberá haber completado con éxito dos misiones de rango B y una misión de rango A estas en la modalidad ON ROL. En algunas de estas misiones, la vida del usuario debe correr peligro. Este nivel del Sharingan posee la habilidad de ver a las personas en cámara lenta sin importar que tan rápido se muevan las mismas y seguir sus movimientos. Puede copiar técnicas de clase A y Clase S, más si no se posee la Clase S, estas técnicas no podrán ser utilizadas hasta que se obtenga dicha Clase.
  ✖ - 8 de Chakra activarlo. - 4 de Chakra mantenerlo.

✖Ninjutsu:10
✖Taijutsu:40
✖Genjutsu:20 + 26=46

Secundarios

✖Chacra:15+10 + 1 + 5=31-8
✖Velocidad:40 + 30=70
✖Resistencia:10
✖Fuerza:10 + 15 + 30=55

Armamento:
-Katana Comun

74 lineas





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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Miu el Vie Mayo 27, 2016 9:39 am

‘‘Piensa antes de actuar’’. Normalmente Nae siempre seguía ese modelo de conducta, pero este día mandó al demonio sus principios y terminó siendo la burla de aquel sujeto. Sus mejillas se tiñeron de un bonito color escarlata, aunque esta vez la razón era la vergüenza. Había olvidado por completo sus carentes habilidades y sin más se arriesgó a atacar al jounnin sin si quiera contemplar el alcance de su propio jutsu. Ya se encargaría de autocastigarse más tarde por ser tan imprudente y estúpida. El ‘‘ataque’’ no llegó ni a rozar a Indra y este no tardó en humillarla con una sonora carcajada. Nunca en su vida alguien había osado tratarla de semejante manera; estaba acostumbrada a gustarles a todas las personas y que todo el mundo se peleara por disfrutar de su compañía, pero ese hombre le había hecho experimentar por primera vez lo que era la humillación y  sin duda él parecía disfrutarlo. A pesar de la pena reflejada en sus mejillas, Nae mantuvo su mirada fija en el Uchiha, intentando no sentirse aún más inútil y patética frente a él.

El jounnin se acercó de nuevo a ella y le dirigió una pequeña advertencia, justo antes de desaparecer de su vista. La velocidad de aquel joven era envidiable, pero por extraño que pareciera Nae no parecía tenerle miedo, hizo un esfuerzo inútil por intentar divisarlo y se mantuvo quieta y serena en todo momento. Indra volvió a dirigirle unas palabras, las cuales llegaron a una distancia sumamente corta de ella. Nae cerró los ojos de manera instantánea cuando sintió la mano de Indra sobre su cabeza, sus mejillas ardieron con más fuerza al sentir el cálido contacto del joven en un gesto tan extrañamente dulce, que no parecía digno del hombre que la había fastidiado desde el momento que la conoció. Observó la sonrisa del joven con detenimiento y la guardo en su memoria, pues sentía que sería prácticamente imposible volverla a ver, y aunque no quisiera admitirlo abiertamente le parecía que era realmente encantadora.

—Es un chico despreciable, pero…que extraño… —Pensó mientras lo observaba.

La diferencia de estaturas, habilidades, conocimientos, fuerza y experiencia eran ridículamente notorias, tanto que la Yuki se cuestionó la razón por la que él no acababa con ella de una buena vez. Era la primera vez que no comprendía a una persona y el hecho de que fuese tan impredecible la sacaba de quicio. De pronto parecía haberse formado un curioso lazo entre el jounnin y la princesa del hielo, cosa que la desconcertó aún más. Él no lucía como el tipo de persona que congeniara con los demás tan fácilmente y ella no había esperado avanzar más allá de una pelea y una muerte segura, sin embargo las cosas dieron un giro tan inesperado que sin darse cuenta Indra comenzaba a ser la segunda persona (aparte de Saga) con quien Nae se sentía completamente cómoda, pese a su inicio tan extraño. La kunoichi se preguntó lo que pasaría si acaso ella decidía mostrar su verdadera personalidad dulce y tímida; quizá Indra no se sentiría del todo cómodo y simplemente la mataría por ser tan patética.

Se prometió a si misma que si acaso sobrevivía jamás le diría a Indra lo cercana que se sentía hacia él, pues ¿quién en su sano juicio se sentiría de esa manera con un completo extraño, a quien por cierto había atacado? No, definitivamente no le daría más motivos para burlarse de ella. El Uchiha hizo alusión a su ataque fallido, logrando que la vergüenza volviera a invadirla, mencionando también una compensación por dicho acto. Una vez más el joven volvió a desplazarse a gran velocidad, apareciendo en la cúspide de una roca cercana a la posición de la Yuki. La rubia se preguntó si acaso ese hombre no podía quedarse quieto un segundo, puesto que de la nada dio un saltó para bajar de la roca y se dirigió de nuevo hacia ella. Poco a poco la calma regresaba al cuerpo de la joven y no le costó trabajo escuchar sin rechistar a todo lo que el Uchiha decía. Esbozó una sonrisa traviesa y se cruzó de brazos, aguardando el momento adecuado para responder.

—De acuerdo, puedes dictar las reglas del juego si eso deseas —hizo una pequeña pausa—, pero la única condición que te pediré es que no te reprimas. Me esforzaré al máximo e intentaré ser una oponente que te de oportunidad de que tú hagas lo mismo, ¿está bien?

Por un segundo el tono de voz de Indra le brindo una calidez extrañamente conocida y no pudo evitar estremecerse, recordando los problemas que le había ocasionado a la última persona con la que se sintió de esa manera. ¿Acaso todos los Uchihas tenían un don para hacerla sentir cómoda y molesta a la vez? No es como que ella los eligiera, de hecho nunca en su vida se imaginó estar en ese momento intercambiando palabras con alguien como Indra y ahora que la situación se había dado no paraba de intentar comprender su peculiar situación con ambos ninjas. Parpadeó confundida al sentir la mirada del jounnin sobre su rostro y trató de recordar todo lo que sabía acerca del clan Uchiha. Lo más importante que había aprendido de su entrenamiento con Saga fue a intentar no establecer contacto con el famoso dojutsu del clan; quizá si se esforzaba y con un poco de suerte podría salir bien librada de esa situación.

—Como es obvio que ganarte es un sueño imposible, ¿te parece si lo limitamos a hacerte algún tipo de daño? —Sonrió ampliamente y retomó la palabra— Y si no lo logro, viva o muerta te quedarás con mi posesión más valiosa —esperaba mantener ese objeto en secreto durante un tiempo más y así dejar un pequeño y travieso suspenso entre ambos.

Nae notó como el joven se había acercado a ella a una distancia poco prudencial, desde la cual podía distinguirse claramente el temible legado de esa familia. Lejos de sentirse aterrorizada, la joven Yuki se sentía emocionada de poder ver de nuevo el sharingan en acción. Consideraba que los Uchiha no eran tan diferentes a los Yuki, pues ambos clanes poseían una habilidad especial, ambicionada por las personas del exterior. Quizá si Nae tuviese dominio entero de su propio kekkei genkai podría ofrecerle a Indra una batalla un poco más satisfactoria, pero debía resignarse a pelear con lo que tenía y dar su mejor esfuerzo en ello. Realizó una serie de sellos de manos y procedió con su estrategia, concentrando su chakra. Estaba consciente de que para Indra sería pan comido detenerla, más había prometido dar todo de sí y eso haría.

—Sanzengarasu no Jutsu

Una gran parvada de cuervos fue invocada, los cuales fueron dirigidos hacia el joven en un pequeño intento por distraerlo, dificultando su visión y movilidad, y así darle tiempo a la rubia de actuar. 5 metros era la distancia que —hasta ese momento— la separaban del jounnin, por lo que decidió aprovecharla tanto como durara. Otra secuencia de sellos fue realizada y Nae no tardó en activarla. Su estrategia era simple: distraerlo con los cuervos para después inmovilizarlo con un jutsu de parálisis. Se suponía que estaban lo bastante cerca como para que su jutsu surtiera efecto y le permitiera una pequeña ventaja sobre él, pero conociendo la extraordinaria velocidad del joven no podía volver a confiarse, por lo que sin demora volvió a concentrar su chakra en unos últimos sellos de manos; debía estar preparada para cualquier cosa que el Uchiha pudiese hacer en su contra.


Jutsus utilizados:
Jutsu: Cien Cuervos Dispersos (散千烏の術,Sanzengarasu no Jutsu)
Es un jutsu en donde el usuario puede invocar una gran cantidad de cuervos los cuales atacan a uno o varios objetivos, el ataque conjunto de dichos animales dificultan la visibilidad del oponente provocando su inmovilidad. Todos los cuervos son controlados por el usuario que está emitiendo el chakra de sus dedos y luego alterarlo en ondas de alta frecuencia.
✖ Chacra: -4

Jutsu: Parálisis Temporal (金縛りの術 Kanashibari no Jutsu)
Es una técnica de restricción física, que provoca en el oponente una parálisis como el nombre lo explica, es como si la víctima hubiera sido atada con cuerdas de acero invisibles. Este es un ninjutsu de base utilizado incluso por los Genin, pero su intensidad varía enormemente según el nivel del usuario, en especifico de acuerdo al stat de ninjutsu del ejecutor vs el stat de resistencia del objetivo.
✖ Chacra: -2 / -1 mantener

✖Jutsu oculto x1

Stats:
Principales:


✖Ninjutsu: 17 + 8 + 10 = 35/50
✖Taijutsu:  12/50
✖Genjutsu: 10/50


Secundarios:  


✖Chacra: 15 + 5 + 5 = 25/50 - 4 = 21/50 - 4 - 2= 15/50
✖Velocidad: 6/50
✖Resistencia: 10 + 5 = 15/50
✖Fuerza: 10/50



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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Vizard U. el Vie Jun 03, 2016 6:49 pm

Se mantuvo quieto, expectante a lo que sucedía, sus orbes escarlata seguían al tanto del cuerpo y los movimientos de la dulce señorita, la cual reaccionaba de manera espontánea a todo lo que el Uchiha decía, era una niña aun sin duda alguna no sabía mantener la calma o la quietud, simplemente dejándose llevar por lo primero que le pasa por la mente, eso le parecía divertido a Indra, pero  sabía que se trataba de la misma juventud de la Kunoichi, le recordaba su niñez cuando el también reía por todo o peleaba por todo sin sentido alguno. Fue feliz pero el mundo shinobi se encargó de cambiarlo, si bien no es que no estuviera feliz con lo que era ahora, era una felicidad diferente. Esta chica de apariencia dulce, sin embargo le traía esos recuerdos de manera fugaz aunque la idea de que esta misma intentara atacarlo aun siguió en su cabeza, era muy imprudente, podría darle una lección que le ayudara en toda su vida, no te metas con alguien que trae una Katana. Pues puede ser peligroso, no por nada una persona porta un arma capaz de acabar con la vida de alguien.

—De acuerdo, puedes dictar las reglas del juego si eso deseas —hizo una pequeña pausa—, pero la única condición que te pediré es que no te reprimas. Me esforzaré al máximo e intentaré ser una oponente que te dé oportunidad de que tú hagas lo mismo, ¿está bien?

Le escucho sin mostrar mucha admiración por lo que decía, su rostro era mas tranquilo ahora que había dejado de reír, era como ver a un niño queriendo desafiar a un adulto en quien podía llegar más alto, siendo este un niño pequeño y el adulto Vizard. Así se visualizaba era algo gracioso, aunque admiraba ciertamente la voluntad de la rubia de orbes cristalinos.

| Bien... No sé ni porque estoy haciendo esto... pero debes tener en cuenta que va durar menos de lo que piensas... no sabes lo que dices pequeña...a lo mejor en unos 10 años podría ocurrir eso que dices…
| Pauso un momento y suspiro de manera pesada | Ahree...|

Si bien se sentía como un abusivo por lo que estaba ocurriendo además de estar jugando con la voluntad de la jovencita, pues que no tenia ella ninguna oportunidad frente a el, aunque lastimosamente la única forma en la que Indra podría pelear por ahora era cuerpo a cuerpo o usando su sharingan y ambas cosas podrían ser algo caóticas para la mujer aunque... bueno una ilusión no le caería mal, pero no quería trabajar en eso, deseaba ver un poco de lo que la chica trataba de demostrar. Indra se mantenía escuchando puesto predecía que no eran las últimas palabras de la Kunoichi además de que, obviamente le contesto sus primeros vocablos expuestos  Volvió hablar esta vez seguía con lo mismo parecía que no tenía ganas para desistir al reto de enfrentarse contra el jounnin. Ella misma implantaba el reto y señalaba una recompensa para el Uchiha si era capaz de ganarle a ella. El pelinegro solo mostro una sonrisa suave, durante unos segundos, le daba gracia pero no a forma de burla, si no que apreciaba la voluntad que demostraba la pequeña kunoichi. Cuando ella estaba terminando de hablar Indra tomo una pose algo más ofensiva, puso su mano sobre la empuñadura de su Katana para luego bajar hasta la vaina, si hacia algo lo haría con la vaina y la katana, seria doloroso para ella pero no le generaría ningún corte, solo mucho dolor.

| Que así sea Yuki... |


El Uchiha gracias a su Sharingan y a la vez a sus cualidades analíticas, comenzó a observar lo que desarrollaba la Kunoichi ella concentro su chakra pero no utilizo sellos de mano alguno, era extraño pero parecía tener dificultades aun para el ninjutsu, sin duda alguna era una ninja recién egresada de la academia gennin, tras muchas dificultades logro hacer unos sellos de mano, Indra observaba atento, tenía mucho tiempo para atacar pero espero a que ella creara su técnica, quería conocer cual seria, de repente en una nube de humo en el aire a unos 10 metros sobre ella aparecieron una decena de cuervos, estos no eran una ilusión o algo por el estilo, podía verlo claramente se trataba de una invocación, pudo notar como estos tomaban una formación de ataque a estilo de una flecha y comenzaba a dirigirse a su posición, si bien no eran muy rápidos y la lentitud con la que la rubia había ejecutado la técnica, le quitaba sorpresa. Ella parecía realmente nerviosa, mientras que el Uchiha estaba concentrado, parecía confiado y relajado pero si ella le había pedido un desafío, así seria, para cuando los cuervos estuvieran por llegar y dada la baja capacidad que la Kunoichi demostraba al no guiarlos de una buena manera, los cuervos simplemente se movían alrededor del Uchiha a 5 metros sobre su cabeza , estos sobrevolaban sobre el cuerpo del shinobi, era gracioso, pero Indra no les puso mas que poca atención , había definido que la trayectoria de estos y eran inútiles hacia su posición, no le afectarían; que pretendía la ojiazul al hacer tal uso de esos cuervos, debía suponer que algo mas, pero para cuando la Kunoichi notara que sus cuervos no le hacían caso, Indra usaba sus piernas utilizando la energía física con la que dispone, flexiono un poco estas para luego dar un impulso, los 5 metros que los separaban no eran nada para el Uchiha, le tomo un impulso de sus piernas  que se figuraría como  un pequeño salto sobre el suelo blanquecino y hacia la posición de ella, para acortar las distancias, justo cuando la Kunoichi planteaba crear otro jutsu, esta vez no sería permisivo,  intentaba hacer otra secuencia de sellos pero lo hacía con algo de torpeza y lentitud, se notaba su inexperiencia, para cuando ella pensara en terminar sus sellos de mano el pelinegro de gran cabellera estaría a su costado derecho y evitaría que ella concluyera su jutsu.

| Termino... Nae… |

El Uchiha a poco menos de 30 centímetros de su cuerpo, aparecía gracias a su velocidad, solo un pequeño destello de viento pudiera haber observado la dulce e ilusa kunoichi, sin duda alguna tenía la intención de dar lo mejor de si, pero su inexperiencia le cobraba factura. Indra sin embargo no dejo pasar un solo segundo tras llegar a esa posición, su mano derecha tomo la izquierda de ella para evitar que la fémina, concluyera sus sellos de mano y comenzó a levantarla usando su fuerza física, levantarla de la mano hasta separarla del piso, la levantaba unos 20 centímetros del suelo, lo suficiente para desestabilizarla y confundirla, para que ella no pudiera mover su cuerpo libremente, el Uchiha seguía observando cualquier acción que ella pudiera hacer, obviamente con su sharingan activado, aunque trataba de no lastimar sin duda alguna tuvo que apretar un poco  la parte que fungía como su muñeca y parte del brazo  izquierdo. Esta no tardo en elevarse los 20 centímetros hasta quedar a la altura al rostro del Jounnin, el cual con su mano izquierda, tomaba la funda de su Katana con esta dentro, separándola de su cuerpo y le daba un golpe en la espalda baja, mientras ella estaba levantada, el golpe no sería tan doloroso, solamente indicaría  que el la toco y había ganado, era un golpecillo suave, para después Indra volver acomodar su Katana en la parte izquierda de su cintura, no descuidaría lo que ella hacía, así que se mantenía atento, su experiencia le permitía “simplemente” ubicar donde estaban las partes de su cuerpo, como para volver a poner la  funda de su katana en su lugar correspondiente sin tener que observar hacia ahí, no perdía de vista el cuerpo de la mujer de cabellos dorados. De hecho la comenzaba a mirar directamente a los ojos, mientras su sharingan comenzaba a desaparecer y se mostraban sus ojos color marrón oscuro, se quedaba así por unos momentos, esperando alguna respuesta de la Kunoichi, no mostraba expresión de burla o algo por el estilo, una leve sonrisa parecía querer dibujarse, pero nada más, trataba de ser amable a pesar de todo.



Jutsus y Stats:


Nota: ¿Sabes que paso con tu jutsu de cuervos, no ?


Jutsus y Stats:

Sharingan de tres Tomoes (Sharingan de tres Aspas): Luego de despertar el segundo nivel del Sharingan, le prosigue el último. Generalmente este es el nivel conocido por todos los miembros del Clan Uchiha y el máximo que pueden despertar cuando su vida esta corriendo peligro o se siente una enorme desesperación. Para que le usuario despierte este nivel del Sharingan deberá haber completado con éxito dos misiones de rango B y una misión de rango A estas en la modalidad ON ROL. En algunas de estas misiones, la vida del usuario debe correr peligro. Este nivel del Sharingan posee la habilidad de ver a las personas en cámara lenta sin importar que tan rápido se muevan las mismas y seguir sus movimientos. Puede copiar técnicas de clase A y Clase S, más si no se posee la Clase S, estas técnicas no podrán ser utilizadas hasta que se obtenga dicha Clase.
✖ - 8 de Chakra activarlo. - 4 de Chakra mantenerlo.

✖Ninjutsu:10
✖Taijutsu:40
✖Genjutsu:20 + 26=46

Secundarios

✖Chacra:15+10 + 1 + 5=31-8=23-4=19
✖Velocidad:40 + 30=70
✖Resistencia:10
✖Fuerza:10 + 15 + 30=55

Armamento:
-Katana Comun

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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Miu el Sáb Jun 04, 2016 4:00 am

Uno de los recuerdos más preciados que la kunoichi resguardaba en su memoria, sería sin duda el día en que conoció a Indra. En ese entonces ella era bastante ingenua y desconocía totalmente su nulo y poco pulido potencial, pero aun así aquel joven —pese a extraño inicio— había sido lo suficientemente amable como para no matarla y como para rebajarse al mismo nivel de una niña malhumorada. No podía decir que esperaba ganarle, pues estaba consciente de que ella ni  de chiste hubiese logrado tal cosa, sin embargo había hecho todo lo que en ese entonces consideró adecuado; claro, ahora se daba cuenta de que había sido estúpidamente imprudente, pero ¿quién podía culparla? Nadie se había dignado a guiarla en el camino y por desgracia ella no era un prodigio como su hermana. El control de su propio jutsu había sido por de más vergonzoso y Nae solo pudo suspirar ante su inutilidad. Verse en esa situación le hacía pensar que tal vez la vida que llevaba como entretenimiento de los demás no era tan malo como lo creía.

La voz del jounnin llegó a ella desde su costado, haciendo que la kunoichi contuviera la respiración durante un segundo. Ni siquiera tuvo tiempo alguno de reaccionar, pues el joven tomó su mano izquierda con gran habilidad y en un breve instante la levantó del piso. La Yuki parpadeó confundida; se sentía como una presa en manos de un hábil cazador y simplemente estaba atrapada. Un ligero golpe a su espalda baja le indicó el fin de todo y una risa encantadora escapó de sus labios, mirando al joven a los ojos. Sonrió de manera radiante, era curioso lo pequeña e indefensa que se veía ante Indra y lo fácil que le habría resultado acabar con ella, a pesar de que no lo hizo. Nae observó como el sharingan iba desapareciendo y se preguntó qué era lo que pasaba por la mente del Uchiha, ¿estaba teniendo consideración de ella solo por verla chiquita, menuda y torpe? Deseaba conocer la respuesta, pues no veía motivo realmente de peso para que la dejara vivir.

—Me  tienes —volvió a reír, balanceando sus pies en el aire, indicándole que la bajara.

Por ahora no le preguntaría aquel motivo, lo único que quería era que la dejara en el suelo para poder cumplir con su parte del trato; a pesar de que estar en esa posición le parecía realmente agradable, pues podía verlo frente a frente. Removió sus muñecas un poco para soltarse de su agarré y se llevó ambas manos a la nuca. Desabrochó el collar oro blanco que escondía bajo su ropa y miró al Uchiha con una sonrisa. Era realmente un presente del que le costaba trabajo desprenderse, pues era lo único en el mundo que la reconocía como miembro del clan Yuki. El copo de nieve era el emblema de su clan y a cada miembro de su familia le daban un collar similar al nacer; aunque el de ella y el de Nao eran considerados de sumo valor por tratarse de las hijas del líder del clan Yuki.

—Mi familia tiene conocidos en todo el mundo, muchos de ellos son buenos y otros no tanto, pero sin importar donde estés siempre que te encuentres en algún aprieto o que necesites algo muéstralo y obtendrás ayuda inmediata —le hizo una seña para que se agachara a su altura y así colocarle el collar—. Quizá por tu cuenta jamás tengas necesidad de recurrir a él, pero el simple hecho de portarlo significa que eres alguien sumamente importante para el clan Yuki —hizo una pequeña pausa—. Y quien sabe, puede que si algún día te pierdes te ayude a encontrar el camino a casa.

Nae cerró los ojos y depositó un pequeño beso en la mejilla del Uchiha a modo de agradecimiento por haber desperdiciado un rato de su tiempo en ella. Se separó del jounnin e hizo una pequeña reverencia y le dedicó una última sonrisa. No se esperaba que él realmente la dejara vivir, de hecho no había considerado que él fuese amable con ella de alguna manera, pues luego de haberla fastidiado desde el primer instante en que se conocieron, lo unico a lo que la Yuki esperaba a atinar es que le desagradara tanto como para matarla en cualquier instante. Realmente no era tan despreciable como ella lo creía, pero tampoco se lo haría saber.

—Seguramente mi hermana habría sido una oponente mucho mejor para ti —ató su cabello—, aun así gracias, Indra…

Comenzó a caminar de regreso a su casa. Probablemente un día volvería a saber de él, eso era seguro; lo que no era posible es que él volviera a saber de ella, no tenía ningún talento especial como para ser recordada. Aun así Nae tuvo que morderse la lengua para no responderle a lo que le había dicho antes de que ella diera inicio con el ‘‘combate’’, no quería decirle que estaba casi segura de que al volver a su casa no saldría nunca más, así que esbozó una sonrisa y continuó caminando. Tendría que dar muchas explicaciones al regresar y era mejor terminar con eso de una vez por todas, sin embargo se sentía bastante contenta de al menos haber pasado un curioso, pero agradable encuentro.


Spoiler:



Narro ~ Hablo ~ Pienso

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       내방 침대보다 편한걸
             너와 단둘이 Lovely day
•۰•●

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Re: Recuerdos Nebulosos | Pasado | Entrenamiento

Mensaje por Vizard U. el Vie Jun 10, 2016 1:42 am

| Las cosas ocurrían de una manera extraña, el desenlace de lo que podía haber sido algo trágico o realmente diferente a lo que acontecía en las montañas nubladas, pues el Jounnin de elite Indra, había perdonado hasta cierto punto las incongruencias de la joven kunoichi que lo había decidido atacar más de una vez, pero claro sin lograr asestar ningún golpe o ataque ni de cerca. Era inexperta aun y un tanto acelerada, pero tenía voluntad y decisión, no era fácil decidirse lanzar contra los leones, pero en este caso el león había sido amigable, por la actitud de la ojiazul, pues aunque a primera vista no parezca así, el Uchiha es alguien amable que puede ver a través de las personas con sus ojos normales y con su mente, puede saber de alguna forma por sus palabras, sus rostros y su mirada que es  lo que podría suceder con ese ser. Pues sabe bien que muchos pasan por diferentes tipos de sucesos y la misma montaña puede ser muy grande para alguien o muy chica para otro, entonces es imposible tratar de entender a las personas, pero es posible comprenderlas. Bajo esa enseñanza es como el  pelinegro de larga cabellera rige su vida, aunque separando a los malignos en esencia de dicho pensamiento, pues sabe bien que la injusticia y la maldad están latentes en el mundo, la soberbia y la avaricia suelen ser los mayores culpables de perdida de vida humana, él quiere ser un juez, no porque alguien se lo allá pedido o porque realmente sea necesario, pero si bien tiene el derecho a decidir con las personas que se crucen en su camino y con aquellos que osen quebrantar por simple diversión el espíritu y la humanidad de un ser.

 Sin embargo, lo que pasaba en estas montañas mientras el ocaso comenzaba a llegar, ya habían pasado unas horas aquí arriba entre que platicaban y peleaban, pero había sido entretenido. Indra tenia entre su mano la muñeca de la dulce mujer, pero al sentir como esta se meneaba para tratar de soltarse disminuyo el agarre entendiendo que ella quería soltarse además de que el amigable rostro de la Kunoichi le mostro una sonrisa que por unos segundos le extraño bastante. Si bien había sido amable no entendía del todo si ella no le temia siquiera un poco o bien podria ser que realmente pareciera alguien amigable el Uchiha. Sus orbes se abrieron de par en par esos ojos marrones oscuros, se mostraron más grandes cuando ella, le beso en la mejilla, había escuchado todo lo que ella contaba sobre su familia, no respondía nada, estaba un tanto extrañado aunque ya comenzaba a relajar su semblante ni bien podía reaccionar del todo, ante lo ocurrido. 

| Ah... yo... ¡Gracias! |

Pauso tras  la desconcentración que había tenido, lo que había sucedido le causo una confusión bastante grande a decir verdad, era algo que  poco o nunca le había sucedido, recuerdos de cuando era  niño venían a su memoria parte de su infancia donde podía decir que también tuvo una amiga o algo así, pero normalmente su arrogancia y seriedad a raíz de la perdida de sus padres, lo mantuvo en un lugar solitario aunque siempre trataba de alguna forma hacer amigos, no le resultaba, pues pocos apreciaban sus bromas un tanto pesadas o despectivas.  Sacudiendo suavemente su cabeza a forma de reaccionar, Indra acepto el regalo asintiendo con la cabeza y mirando aun un poco extrañado a la miembro del clan del hielo, si bien no hablo mucho, ella entendería que estaba agradecido de igual forma, por las palabras que ella le otorgaba. Recibió el regalo y dejo que ella misma se lo colocara, agachándose para facilitarle esa acción, ahora estando de nuevo de pie, tomaba suavemente con su mano derecha ese collar mientras lo observo por unos segundos, luego levanto su mirada y vio como ella se ataba su cabello, ante eso el clima comenzaba a descender pues la noche estaba por llegar y la dulce y amistosa niña que ahora podría decirse que era la única persona a la que Indra no había terminado matando o realmente fastidiando. Se había quedado así un poco impactado no sabía cómo reaccionar del todo, aunque una sonrisa se comenzaba a dibujar en el rostro del Uchiha una que ella no podría ver, pero que reflejaba que a pesar de todo este pequeño lio, parecía ser que ambos se habían divertido y despejado de todo aquello que pasara por sus mentes.

| Nae...Yuki... |

Dijo en voz bastante baja, como a forma de despedida, esperaba volver a verla algún día, aunque ella dijo algo como que ella sabría de él, ya no le contesto, pues realmente Indra también estaba por cambiar su vida... a cambio de tener el poder de un ejército, pronto todo lo que podía ser como humano y miembro de Kiri cambiaría por el bien del mundo shinobi, se convertiría en el juez de estas tierras y así nadie podría hacer justicia ni tampoco llevar la injusticia por sus propias manos, solo el atendería dichos asuntos para solo él, cargar con el peso de la oscuridad que conlleva el acabar con una vida, por más que se lo pudiera merecer al final la esperanza era que la paz fuese tan real como el agua o el viento uno se puede ver pero no se puede saborear y el otro no se puede ver, pero lo puede sentir al recorrer tu cuerpo, la paz sin duda alguna era una ilusión que solo parecía existir en la cercanía de algún ser, pero la verdadera paz es cuando todo está en armonía. Algo realmente complicado. El Uchiha se acomodó su katana y sus ropajes, se ajustó su chaleco de chunnin y desapareció de dicho lugar en un destello. |







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