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¿Y ahora qué?... (entrenamiento) - Pasado

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¿Y ahora qué?... (entrenamiento) - Pasado

Mensaje por Valkiria el Dom Mayo 29, 2016 1:47 am

Un día normal en Kirigakure, al menos desde la perspectiva de la familia O’Connor. Un día convencional, rutinario y en cierto punto monótono para todos y cada uno de los habitantes de la aldea. Absolutamente todos continuaban con el programa que se habían impuesto y entre todos ellos una, sólo la más caprichosa de todos los al rededores no quería continuar.

Dianna, tan enérgica como siempre, se “moría” de ganas de perfeccionar su Taijutsu y era especialmente mala ocultando sus deseos. Durante las primeras horas del día se manifestaba inquieta debido a la ansiedad, se aburría con facilidad ante cualquier orden que diese o se le encargase puesto que al fin y al cabo era una adolescente de unos 16 años dirigiendo un Restaurante… 16 Años es muy poca edad para tanta responsabilidad, pero había que abstenerse a las leyes de la realidad pero no podía evitar aumentar esas ganas de “incendiar todo su dominio e irse a vivir la vida” al ver a todos los demás Jounin y Chunin laborando lo de siempre. Ante el ojo convencional no pareciese nada del otro mundo, pero desde la perspectiva de Dianna parecía en extremo fascinante.

Aquel día en la aldea es peculiar, no se mostró tan frío como el frío al que los habitantes están acostumbrados debido a la estación del año. Es primavera, uno de los climas más aptos para la actividad y bienestar humano donde un temple del clima hacía un enorme contraste con los casi gélidos días que tanto se sienten consecuentes a la humedad, los temporales nublados y los eternos soplidos del viento que arrastraban a las frías y minúsculas gotas a donde quieran que fuese enfriándolo todo en su camino.

Los minutos pasaban dejando como único rastro el sonido de los engranajes y las manecillas del reloj haciendo tan característico sonido. ”Tic-Tac” era lo único que se hallaba en la cabeza de Dianna, el mismo sonido se repetía en un bucle infinito provocando un tortuoso eco sobre la frágil mentalidad de la peliblanca. Lo único que hacía ante tal influencia era golpear su cabeza contra el escritorio una y otra vez, hasta que finalmente se decidió tomarse el día libre.

 

-¡Papá, hoy me tomaré el día libre!- Exclamó a su padre, emocionada, feliz por haber salido de su oficina, empapada por una vitalidad inigualable antes de que milésimas de segundo después recibiera un Rotundo “NO”. Así que como segunda opción decidió escaparse y pagarle a alguien que pudiese llevarla hacia una conocida Isla en donde se decía que los grandes ninjas iban a entrenar con frecuencia. Rápidamente saltó por la ventana, se dirigió hacia el puerto más cercano y contrató quien la llevase y trajera del lugar.  





Sutiles ventiscas predominaban sobre una grisácea atmósfera provocada por la presente neblina que allí permanece. Esta misma se encuentra dotada de vapor de agua condensado y por consecuente era común encontrar tanto suelo, como flora y fauna local enriquecida por rocío entre otros nutrientes abundantes en sectores frondosos o arboleados.  Una isla como aquella: Cercana a Kirigakure, accesible para todo aquel explorador o curioso que quisiera adentrarse en la misma y de notable pero no tan exagerada extensión sería el lugar más que indicado para todo aquel que quisiese perfeccionarse en el arte del combate. Varios factores dictaminaban que específicamente ese lugar era idóneo.

Primero que nada, la simple existencia de una isla es sinónimo de aislamiento a causa de la masa marítima que la rodea, por obviedad aquel terreno no es tan frecuentado como un continente en sí. Todo el que quisiese entrenar no sería interrumpido por personas, responsabilidades cotidianas o ruido alguno. El único sonido que prevalece con el tiempo es el de olas chocando entre sí, el viento acariciando la densa arboleada o el de los mismos animales que más bien que mal aportaban una tranquilidad inmaculada y la sensación de pureza absoluta a toda la superficie.

En segundo lugar: Todo terreno cercano al mar poseía una buena cantidad de oxígeno, por ende, inhibe el cansancio como ningún otro. Si se quisiesen hacer actividades físicas, de todo tipo ya que la locación es indiferente para aquello, se lo haría con mayor facilidad e incluso no habría problemas para practicar ninjutsus elementales, exceptuando el fuego como obviedad ante la tan abundante humedad.

El ya tan conocido frío clima húmedo oceánico, la ausencia de la luz solar directa sobre el lugar y las anteriormente mencionadas corrientes de vientos daban un más que característico clima fresco a todos los alrededores. Una densa neblina ocultaba toda la natural belleza del lugar e incluso, desde unos escasos kilómetros de distancia es imposible divisar la locación.

Entre tan espectacular atmósfera, específicamente sobre el gran cuerpo de agua, un relativamente pequeño barco navegaba sobre la misma en dirección hacia la isla. Sobre la misma trayectoria se observaba un trazo de estela producto de la embarcación y como no se inmutaba ante los movimientos del agua producto de los vientos predilectos por el mar.  

Tras un pequeño viaje, finalmente la embarcación estuvo lo suficientemente cerca de la costa como para desembarcar y que la única tripulante pasajera llegase a su lugar esperado y así fue: Una pasarela de Kiri (Uno de los mejores tipos de madera de Japón, utilizándose en la creación de navíos por su relación resistencia-peso) descendió sobre el barco hasta tocar la superficie terrenal. De ella, con lentitud bajó la adolescente peliblanca vestida como Chef hasta estar en contacto con el suelo.


-¡Finalmente aquí!- Se dijo así misma mientras fue inundada por la majestuosa atmósfera oriunda de aquellos lares. A donde quiera que viese una descomunal bruma imposibilitaba la visión lejana, aún más considerando de que el mayor atractivo local era el espeso bosque cuyo verdor era puesto a prueba a manos de la más densa bruma que había visto jamás. Caminó en dirección hacia un poste, colgó un dibujo de su más grande ídolo “Maito Gai”, respiró hondo y en un encuentro existencial y místico se preguntó en voz alta.

-Y ahora… ¿Y ahora qué?...-

70 líneas


Última edición por Dianna O'Connor el Miér Jun 01, 2016 5:55 pm, editado 1 vez

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Re: ¿Y ahora qué?... (entrenamiento) - Pasado

Mensaje por Vizard U. el Miér Jun 01, 2016 2:10 am

| Más cerca de Dios, más cerca del cielo, más cerca de la eternidad.  Estaba en un antiguo templo, sabia la existencia de muchos dioses. Pero para él había uno en especial, el creador de todo y  el propio Vizard, se sentía el mensajero de dicho Dios, para él no era casualidad haber nacido en un clan lleno de prodigios y que el fuera diferente a estos, no pretendía seguir el típico camino impartido por los de su estirpe, de aquellos que portaba el sharingan, si bien no renegaba de la ventaja que disponía ser del clan Uchiha, él prefería el esfuerzo físico,  que su alma permanecería intacta ante los pensamientos del mundo shinobi que siempre eran destinados a la guerra, sabía que la paz era algo ilusorio y que paz no significaba que simplemente no existiera una guerra, pues la paz iba mucho más allá de milicia matándose unos a otros, por poder o territorios. Para él era un templo este lugar, era un santuario a la guerra, pues en este lugar decían entreno en algún momento el antiguo sabio de los seis caminos, era un mito pero para Vizard el que otro ninja tan poderoso pisara los mismos suelos podría significar mucho. Alguien que intento traer la paz a este mundo, así como hubo otros que lo intentaron, a su mente venia la memoria de una historia la de Madara Uchiha, queriendo la paz con un método poco ortodoxo, la paz tampoco debe ser una ilusión, para crear paz se debe cambiar el pensamiento, pero para hacer eso se debe cortar las cabezas más altas que influyen en el mundo shinobi, la destrucción de aquellos líderes que motivan las guerras. Eso era una solución viable eso o el miedo, no el temor , el temor surge del respeto, el temor de hacer algo malo a alguien o algo que veneras, pero el miedo es terror, es terror a alguien o algo que no está en tus posibilidades de enfrentar.  ¿Que se debería hacer? Por eso Indra, decidía meditar, para encontrar respuestas, encontrar una solución a la situación del mundo en su actualidad, acaso la muerte de aquellas personas que atentaban hacia otras era la solución, pero en si todo venía desde años atrás,  porque la gente fue educada a sentir y pensar algo, a actuar y usar sus habilidades a su conveniencia, todos quieren proteger lo que les pertenece a costa de otros, pero el tener una paz sincera era un cuento de hadas, algo imposible, pues cada persona es un mundo; cada ser es un sinfín de posibilidades, decisiones, actos y opciones.    

No siempre se nace con ese tipo de sentimientos que te llevan al dolor o la ira, puede que algunos estén destinados a sufrir las consecuencias de sus ancestros, puede que estén marcados desde que nacen por una maldición, pero el destino siempre se puede elegir, eso es lo que dicen todos, de manera engañosa para evitarse el dolor de la realidad que los rodea. El destino es algo que fue fabricado por algún ser divino caprichoso por ver a los simples humanos sufrir ante su impotencia de algo que han sido predicho desde sus propios nacimientos. Entonces como un hombre puede superar los designios de un dios, pues convirtiéndose en uno seria la respuesta más sencilla.

Era el medio día el astro rey se encontraba en su punto más alto, brindando su calor y su gran fulgor hacia esta zona del país del agua, pero la propia bruma que existía en este lugar bloqueaba la visión, aunque por extrañas razones al adentrarse en esta misteriosa isla, mientras más lejos llegabas, mejor clima había, totalmente despejado, contadas eran las nubes que se dignaban a manchar el lienzo azulado que proyectaba una quietud y paz en ese lugar, si bien a su alrededor mas preciso en las costas, se podía apreciar una niebla muy espesa, que no dejaba ver la hermosura de este lugar creado por la naturaleza. Un joven shinobi de cabellera  larga color azabache, se encontraba en el interior  de un rio formado entre gigantescas rocas, se encontraba en la parte central de la isla, era algo complicado de llegar si se temía el perderse o no se sabía el  camino, este lugar era totalmente diferente a lo demás pues  el sol siempre apuntaba ahí, de uno de los lugares más enigmáticos del país del agua y aun mas de esta Isla de ambiente tranquilo. Si bien al Uchiha le gustaba meditar en ese apacible lugar, no era común que lo hiciera, pero era la tercera vez que lo visitaba, normalmente era muy apacible y más cuando se decidía adentrar en la cascada esta misma lo protegía de ser visto por cualquiera que pasara por ahí, para el este lugar era un especio de santuario a la guerra, algo sagrado, al menos para él.

Sentado en forma de flor de loto sobre una roca que sobresalía  del  lago que se formaba en las faldas de este rio que descendía  entre ambas y colosales rocas de unos 30 metros de alto ,  completamente solo se encontraba el ya Samurái  Vizard, estaba ahí a la espera de sabiduría, tenía la intención de conocer a los miembros de su clan de otras aldeas, siendo alguien pacifico no tendría problema alguno en adentrarse en las aldeas donde estos pudieran residir,  como futuro y  próximo líder del clan Indra, tenía que familiarizarse con todos los jóvenes ninjas de su línea de sangre, pues ellos tenían que verlo como un líder y a la vez como algo más que eso pues, si bien los Uchiha siempre debían confiar en ellos mismos, pues el tiempo les ha mostrado que cualquiera puede querer el poder que sus orbes legendarias llevan. El suelo grisáceo de la superficie de esta roca de forma ovalada, sentía la presencia del joven de cabellera negra, el cual tenía sus manos en una posición de mudra la cual se utiliza para meditar, así concentrando todo su chakra y su espíritu en el incremento de este mientras a la vez puede recuperar cualquier cansancio físico con el simple hecho de meditar, la meditación bajo perspectiva de Indra tiene mucho potencial, la sabiduría se genera del propio conocimiento del ser interior. Una enseñanza por parte de unos guerreros muy sabios, ubicados en los lugares más lejanos del país de hierro, eran sabios de la mente y el espíritu.

| Gyan, Shuni, Surya, Budd´hi.... D h y a n i. |


Musito lo que le fue enseñado iniciando tal cual pronunciaba. Gyan:Se forma uniendo la punta del dedo índice con la del pulgar. Es el mudra de la sabiduría, porque une el dedo divino con el dedo del yo. Representa la iluminación del yo sin el abandono de la personalidad. Usando métodos de respiración que le llenaban de energía a su ser continuaba con la pronunciación; Shuni:a punta del dedo corazón toca la punta del pulgar. Este gesto otorga paciencia y voluntad. Su respiración continuaba en paz, la armonía del ambiente se acomodaba al impetuoso chakra que comenzaba a desbordar su ser, se podía apreciar el color azul cristalino alrededor de él comenzando a fungir como una separación de agua que caía sobre él. El agua dejaba de sentirse fría o húmeda, no estaba ahí su chakra la bloqueaba, lo condensaba a tal grado que se expandía físicamente tomando su ser como epicentro, continuaba su pronunciación. Surya: La punta del anular toca la punta del pulgar, dando energía, salud e intuición. Su mente se concentra a tal punto que podía ver sin abrir los ojos o eso sentía su memoria era nítida podía observar todo lo que ahí se encontraba flora y fauna el brillo del sol apenas siendo ligeramente ocultado por un par de nubes que se movían tras los soplos del viento. Continuaba su entonación; Budd´hi: La punta del meñique toca la punta del pulgar. Ayuda a desarrollar una comunicación clara e intuitiva. Sus oídos se expandían más allá de su ser podía escuchar  a la brisa moverse suavemente entre las verdes hojas del ambiente era un rio y en este se formaba un lago y en este se encontraba Indra sobre una roca el lago de una extensión de unos 30 metros de radio, a su alrededor decenas de árboles con múltiples flores, decenas de hierbas y flores de múltiples colores, el olor, la fragancia el sonido de la pasividad, todo abrumaba de buena manera el ser del Uchiha, su respiración se aceleraba pero no se agitaba, con sus ojos cerrados se encontraba viendo aún más que nunca. Continúo con lo que se denominaría el final y la eternidad. Dhyani: Este mudra tiene propiedades en los tres planos: 1. En el plano mental: elimina el estrés y la presión mental. Procura paz a nuestros pensamientos y elimina aquellos que nos estén haciendo daño; 2. En el plano emocional: limpia y renueva la energía emocional, sanando las heridas del pasado y esperanzándonos para el futuro. 3. En el plano espiritual: es sin duda para lo que se utiliza con más frecuencia, pues despierta la sabiduría que hay en nuestro interior y nos pone en contacto con nuestra propia divinidad. Además nos introduce en el Todo y nos permite vivir experiencias muy elevadas y espirituales. Ayuda a despertar la conciencia. Dhyani es la mudra del vacío: Las dos manos descansan sobre el regazo adoptando la forma de un cuenco: La mano derecha permanece sobre la mano izquierda y las puntas de los dedos pulgares se tocan. Este mudra pone de manifiesto que el propio interior está libre, limpio y vacío para poder recibir todo lo que sea necesario para el camino espiritual.

Se mantuvo así concentrando su conciencia, su espíritu, su cuerpo, en unísono, estaba preparado para incrementar su poder. Cualquier que pasara por ahí vería algo insólito la lluvia siendo detenida por el chakra condensado del Uchiha, el cual portaba sus vestimentas de Jounnin de la aldea exceptuando que no traía puesto el chaleco en ese momento y su cuerpo mostraba un vendaje en todo el torso, hasta la zona de su nariz parte de su hombro estaba al descubierto al igual que el brazo de ese mismo lado. Era un vendaje diferente al común, por lo tanto no se maltrataría por el uso que le diera el Uchiha, así portando un Hakama negro y su Katana se encontraba sobre la roca delante de sus pies, la roca  sobresalía del agua a una altura de un par de metros era de un radio de esa misma altura de dos metros, suficiente para albergar el cuerpo y la katana del Samurái. Su cabellera negra empapada comenzaba a elevarse por el flujo de chakra y se comenzaría a secar de igual manera volviendo a su estado neutral, su cabello fluctuaba lentamente alrededor de él, su concentración estaba al máximo. |

114 Lineas





| D e v i l s | N e v e r | C r y |

| "Pienso" | Hablo | Narro |

Mascara Yin Kaikishoku | E c l i p s e:

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Re: ¿Y ahora qué?... (entrenamiento) - Pasado

Mensaje por Valkiria el Vie Jun 03, 2016 12:17 am

Como si fuese una enorme atracción la adolescente que se rehusaba a madurar, consecuente a su capricho e infancia, jugó en la playa un buen rato bajo la excusa de “entrenamiento”. Para cuando se percató de que realmente no estaba haciendo algo útil; Sus pies estaban enterrados en la arena disfrutando de aquella sensación de cosquilleo tan característica, su mente ajena a todo pensamiento complejo se limitaba simplemente a divisar y buscar conchas de mar variadas, se había despojado de aquel uniforme culinario que tanto utilizaba luciendo en su lugar un Bikini rosáceo con detalles de bordado blancos y dibujos de gatito que preparó previo al viaje al ser consciente de lo fácil con lo que se distraería en playas como esas… La vida realmente parecía buena ahí, pero hasta el momento no hizo ninguna de las cientos de flexiones previstas y mucho menos avanzó un mínimo en todo el arduo entrenamiento imaginado.

Finalmente al pasar una hora aproximadamente desde su llegada, la joven se sintió íntimamente atraída por lo que sea que se hallaba en el bosque. Sus orbes carmesí automáticamente observaron aquella descomunal selva, los árboles ante sus ojos son imponentes y aún más contando con la espesa capa de niebla presente. Teniendo en cuenta que una de las pocas cosas explorables en toda la extensión en la isla, además de la playa, es el enorme cerro dueño de toda esa densa vegetación y obviamente una mente aún en desarrollo como la de una aspirante Kunoichi inminentemente sería atraída en “pos a la ciencia”. Desenterró ambos pies de la arena sacudiéndolos un poco, durante la acción procuró retirar la mayor cantidad de polvo posible. En el navío que la trajo buscó un pequeño bolso, guardó todas las conchas recolectadas y alguna que otra piedra de color extraña e inmediatamente caminó en dirección a los árboles dejando como vestigio unas pequeñas huellas de pies en la arena.

- Bueno… Ya que estoy aquí, al menos podría echarme una buena caminata. Ejercitaré las piernas, Al menos saldrá algo positivo de todo esto. - Irrumpía el silencio aquella frase proveniente de la fémina que, con su dulce y calma voz, deleitaría al viento con tan hermosa voz. Hasta aquel entonces lo único que prevalecía era el sonido que ejercen las olas al golpear sobre el cuerpo de agua, un leve susurrar del viento al entrar en contacto y movilizar la copa de los árboles, el inmaculado aire que se puede respirar en todos los alrededores y la sutil presencia de animales oriundos a la isla. Toda aquella atmósfera arruinada por una presencia infantil en su constante búsqueda de diversión.

Una vez dentro todo era magnífico. Los dilatados ojos de la pequeña Dianna sólo podían reflejar lo bello de la vegetación, las hojas en las copas de los árboles filtraban la luz lugar dando paso a unos escasos rayos reflejantes de insectos, polvo entre otras partículas aprovechantes de la luminosidad de los mismos aunque eso era lo extraño; Quizá en un principio Dianna no se percató de ello pero ¿Cómo era posible que la luz solar sea capaz de filtrarse dentro de un bosque donde se suponía que fue inundado por una espesa bruma? Mientras más ascendía la adolescente, mejor era el clima, más cálido, más agradable e incluso más iluminado. La niebla perdía densidad con cada paso que daba hacia el interior de la región por lo que el paisaje se teñía de un verde más puro, más variedad de color, fauna, formaciones rocosas y abundancia en lo que a vegetación refiere.

Todo el clima se acondicionó para aumentar la felicidad de la joven, ahora con mayor temperatura y presencia solar no había necesidad alguna de cambiar su tan preciado y querido bikini por formal vestimenta de Chef, ahora también sabía que hay una buena razón para adentrarse allí y que como mínimo disfrutaría de tan hermoso paisaje natural pero; la tierra local y algunas raíces provocaban un cosquilleo sobre los pies desnudos de la misma aunque esta sensación irrelevante se volvía ante la presencia de arácnidos, el animal que más teme e incomoda a la albina.

Llegado a un punto tras caminar un buen par de minutos, el silencio natural se vio opacado por la entonación de palabras extrañas ante el léxico al que Dianna estaba acostumbrado. Tal vez eran palabras antiguas evocadas por algún monje, tal vez una enorme criatura desconocida hablaba con su raza, tal vez alienígenas invasores habían por fin llegado a la tierra, la curiosidad era demasiada y sin dudarlo un instante se dirigió allí. La opción más probable es que fuese una especie de monje, en la imaginación de diana sería un anciano, calvo, con toga amarilla y roja predicando sobre la paz… Si no es educativo, al menos es gracioso.

Cuando llegó al lugar progenitor del sonido, luego de un dificultoso pero corto camino referente a donde se ubicó con anterioridad, se encontró con un enorme claro en el bosque donde el sol baña directamente a lo allí oriundo. Parece bendito, un enorme contraste hay entre ello y los exteriores de la isla. Resaltando sobre todo, un extraño individuo posaba sobre una enorme roca en pose de meditación. Una cabellera larga y negra cuya extensión sobrepasaba por unos 10cm la médula, una complexión física que manifestaba un constante entrenamiento en algún tipo de arte debido a su musculatura y un más que extraño dialecto son factores que hacen de un tipo extraño un tipo más extraño todavía. Sin embargo la joven no podía comprenderlo pero una inefable cantidad de misticismo emana del mismo, a vista común es imposible percibirlo pero con sólo un poco de atención es imposible poner a prueba lo incuestionable de su doctrina y el excelso poder del que es poseso.

La peliblanca se limitó a observar ocultándose detrás de un enorme árbol de roble. Asomó su cabeza con su mano derecha como apoyo, sus orbes cherry ante la falta de luz quedaron completamente atraídos por la figura y con una buena razón; Si bien no iba a hablar o no tenía pensado hablar con él directamente, puesto que él daba miedo, al menos imitaría aquella metodología para meditar. Muy oculta que digamos no estuvo ya que su pálida piel, el cabello blanco y corto, el delineado sobre sus ojos y el llamativo color del iris no es una combinación de colores que abunde en una selva ni en ningún medio natural, y más improbable es hallar esa combinación de colores si el poseedor viste un bikini de gatitos.

El silencio perduró un buen rato, ella seguía observándolo con timidez y aquella timidez le jugó en contra. Empezó a hacerse las típicas preguntas que se hacen los de su edad si hicieran algo similar: ¿Qué pasa si me descubre? ¿Qué pasa si ve a alguien tan importante como yo en un lugar como ese? Si quiere dialogar ¿Qué le digo? El nerviosismo se apoderó de ella, quería aprender. No obstante existía la posibilidad de que fuese una clase de ermitaño pervertido, si habitaba una isla puede que no haya visto una mujer durante un buen tiempo y la figura curvilínea casi perfecta en proporciones de Dianna sería un “manjar visual” para él… Pensando un poco mejor dictaminó que alguien de su pedigrí no permitiría bajo ningún concepto que la vean así de gratis, por lo que dando media vuelta para marcharse se topó con una sorpresa: Un enorme arácnido deslizándose sobre un delgado hijo descendía cercano al árbol donde se ocultaba y ella de un susto natural casi por inercia dio un salto hacia atrás aterrada. Durante dicha trayectoria se tropezó con la rama del roble, se ubicaba sobre árboles enormes y fue descuidada al no tener en cuenta ese relieve en el suelo así que de manera inevitable cayó de espaldas quedando completamente visible ante los ojos contrarios.
Su rostro adquirió un tinte rojo en las mejillas, rápidamente sus manos cubrieron su rustro mientras en pánico ante 2 peligros: Un posible ermitaño y un arácnido asesino arranca cabezas, no supo nuevamente qué hacer. Sí, aunque pareciese estúpido su fobia a las arañas podía atontarla a ese nivel, ninja o no aún es una niña preocupada por su vida o por la impresión que tendrá el azabache al observarla. Ya no parecía la tan cuidada y feliz Dianna, si no que toda su espalda estaría recubierta de piedras pequeñas, algo tierra y posiblemente unos raspones que vaya que dolían para alguien que no suele lastimarse. Inevitablemente sus ojos ocultos por sus manos se cubrieron de lágrimas y la peliblanca emitió sonidos semejantes a un pequeño sollozo.

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