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último entrenamiento [Pasado] [Pacto]

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último entrenamiento [Pasado] [Pacto]

Mensaje por Hana el Dom Mayo 29, 2016 9:47 am

Inundada en papeles de su oficina la Tsuchikage, con una botella de sake a su derecha y una pipa de madera entre los labios, su mirada estaba centrada fijamente en archivos pues aún seguía en su búsqueda implacable de encontrar el Byakugan, por cada día que pasaban Hana realmente creía que la existencia de estos ojos era un mito, un rumor muy absurdo que los ciudadanos de Iwagakure no Sato decidieron inventar para que su buena kage perdiera poco a poco la cordura en su búsqueda de lo inalcanzable.
Tras una gran reflexión se hartó de tener el trasero sentado tanto tiempo, sus piernas estaban casi dormidas y el hecho de encontrarse así le hizo recordar a las delgadas y gigantescas patas peludas de Kurogoke. —Debería entrenar este pacto en algún momento… —. Musitó para sí misma apoyando su mejilla derecha en la palma de la mano de mismo lado, hace varios meses había pactado con aquellos insectos de exagerada dimensión.
—Si dejaras de perder tu tiempo buscando algo que quizá ni exista y prefieras volverte más poderosa para arrancarle hasta las pestañas con un dedo meñique me haría feliz —. Respondió Juno desde las sombras de su mente.
—También tengo responsabilidades, Juno… —. Al parecer su mejor amiga tampoco entendía la seriedad del trabajo de Hana, no podía pasarse todo el tiempo en el lago de la verdad sino que también debía pasar gran parte del tiempo en su oficina, ya sea emborrachándose o no había que cumplir un horario.
—No me metas escusas, cuando uno quiere todo se puede —. Por más que Hana apretase los dientes hasta romperlos Juno tenía razón, así que se puso de pie, sacudió las piernas para que estas se desentumecieran y se dirigió directo a las montañas junto al pesado pergamino que una vez ella tomo y firmo con su propia sangre en la noche de luna llena.
Durante su camino la joven de cabellos blancos se preguntó a si misma varias cosas, cómo ¿cuantos mortales habrán firmado y entrenado las mismas técnicas que ella haría ahora? ¿Hasta dónde llegan los hombres por sobrevivir? ¿Cómo reacciona aquel al que se le da una orden tan sencilla pero sádica a la vez? "No se contengan"... O lo que es igual dadas las circunstancias "Luchen", "Roben", "Engañen", "Maten" respondan a sus instintos más básicos y elementales, dejen salir la bestia que llevan dentro, conviértanse en animales, en monstruos, en demonios... No se contengan.
Cuando llego a la sima de la montaña era la hora de la siesta, dejo aquel enorme pergamino y se detuvo a leerlo detenidamente, incluso a interpretar cada oración, esto le tomó aproximadamente una hora pero cuando se sintió lista se arrodilló en el suelo para realizar un centenar de sellos e impactar las palmas de sus manos para invocar a Kurogoke y sus Gumos. En dicho suelo se formó un dibujo con diez centímetros de diámetro con líneas y círculos en los cuales si uno se acercaba lo suficiente se podía vislumbrar escrituras antiguas.
Tras una fugaz explosión de humo la reina de las arañas había sido invocada junto con sus miles de hijos que rodeaban a varios metros a la albina —¿Qué necesitas Hana? ¿Estás en problemas? —. Sentenció la arácnida suprema en total calma.
—No, mi señora —. Hana hizo una reverencia para demostrar su respeto. —He venido a pedir que me enseñen sus habilidades para volverme más sabía y poderosa —.
—Si fuera como otras deidades probablemente te diría que la sabiduría es poder y que no debes darle un mal uso a nuestras ancestrales técnicas —. Hizo una pausa. —Pero entrando en confianza admitiría que soy igual o más obsesiva que tú con el poder, lo disfruto y lo absorbo como esponja. Quero que te sientas como yo, hermosa viuda —. Hana sonrió ante las palabras de la arácnida, sus ojos brillaban ante su aprobación y se sentía como si un manto de bendiciones cayera sobre su cabeza.
—¿Qué es lo primero que debería saber? —. En eso Hana la miro fijamente, como si su horripilante rostro no le provocará ni la más pisca de miedo.
—La técnica más básica es una habilidad que tiene hasta la más insignificante araña del mundo, bajo nuestras patas existe una viscosidad que nos ayuda a adherirnos a cualquier estructura que se nos ocurra —. Explico la deidad. —Debes aprender a generar esto en tus extremidades, es sencillo, aunque jamás creas las palabras que te dice una araña —. Sentenció.
Hana asintió con la cabeza y rebusco en el extenso pergamino la explicación de esa técnica, al final de la misma se encontraban los sellos correspondientes, no eran muchos pero al juntar cada uno se volvía una especie de trabalenguas confuso, parecía un rompecabezas difícil de armar, paso como veinte minutos concentrada como si estuviese estudiando para un examen final de la academia, intentando memorizar los complicados sellos del pergamino que parecían intenta jugarle una mala broma hasta que finalmente logro hacerlos con una lentitud semejante a la de una anciana. —Creo que ya lo tengo —. Entonces se puso de pie con confianza y se dirigió a uno de los árboles más altos y extensos que la joven había visto en su vida, soltó un suspiro, se mentalizo nuevamente los sellos y comenzó a hacerlos con gran lentitud. Al terminar empezó a sentir como un fluido mocoso inundo las yemas de sus dedos e incluso las palmas de sus pies hasta sobrepasar sus zapatos, Hana casi sintió asco pero era algo que debía soportarse para obtener la gran recompensa del poder, así que lo primero que hizo fue extender su brazo derecho para apoyarlo en el tronco de aquel interminable árbol, seguido de esto prosiguió con el pie izquierdo, lo miro detenidamente para hacer su próximo movimiento y decidió con optar por el brazo del mismo lado para luego sumar la pierna restante. Repitió el mecanismo unos cinco metros de altura hasta que sintió que estaba demasiado alto, miro hacia atrás y la altura la distrajo lo suficiente como para casi perder el equilibrio, los músculos de la joven Tsuchikage se encontraban tensos pero gracias a sus largos entrenamientos cuerpo a cuerpo ella jamás perdió su agraciada figura y lo que menos iba a sentir era que le quemaran su corpulencia. —No debes desconcentrarte —. Le comento un Gumo que se había tomado la molestia de subir hasta donde se encontraba la joven para aconsejarle en su entrenamiento.
Hana asintió con la cabeza y siguió subiendo, su frente le sudaba pero no estaba cansada, era el sol que fastidiaba su pálida piel a esta hora, ella sin embargo entrenaría hasta el amanecer de ser necesario. —¿Cómo bajo ahora? —. Preguntó la albina al llegar a la sima del tronco.
—No importa que posición tomes, jamás te caerás si no pierdes la concentración —. Hana quedo un tanto sorprendida. —Pero eso no te hace inmóvil, tal como nosotras los arácnidos se caen si una fuerza mayor las empuja ¿Comprendes? —.
—Ya veo… —. Lentamente Hana bajo su caja torácica aún más cerca del tronco para tener mayor movilidad, ella era flexible de un modo casi inhumano pero esto era puro talento de la jovencita, sin más preámbulo comenzó a girar en dirección a la derecha pero en vez de bajar en línea recta decidió rodear el tronco en forma de espiral para así llegar a la base del mismo de una manera más sencilla.
Una vez con los pies sobre la tierra se detuvo a tomar un poco de agua de un rio cercano junto con la compañía de la Gumo que la había aconsejado en su práctica, al volver se arrodillo nuevamente ante la suprema con la intención de aprender más.
—Ansío más sabiduría, suprema —.
—Aprendes rápido, esto será más difícil, tu rostro mutará —.
—¿Mutará? —.
—Revisa el pergamino —.
Ya que se encontraba en las montañas, noto que todo era tonalidad rocosa, pocos arboles a decir verdad pero sí bastante flora de la demás a pesar de abundar la roca, en el país de la tierra, era suelo fértil para que nacieran todo tipo de especímenes de hierbas y flores, era un lugar tranquilo, pero no venía a apreciar dicho panorama, Hana tenía un propósito y era el mejorar su entrenamiento respecto al pacto con su nueva y preciada familia , si se le podía decir así a su pacto de sangre con las enigmáticas arañas. Ya era hora de afirmar el poder de estas, en su ser... le habían otorgado la facultad de desarrollar técnicas únicas por parte de esa raza arácnida, el jutsu según le fue contado trata de llevar el “ADN” de ellas a su ser... este ya había sido implementado por parte del pacto. "Rostro de la viuda" Es un jutsu de transformación en donde el recipiente o el usuario, que lo emplea comienza a mutar durante unos minutos logra tener capacidades arácnidas más en específico su rostro se transforma al rostro de un arácnido, es decir, tendrá cuatro ojos y una mandíbula similares a la de una araña. Con esta podrá morder y producir un veneno idéntico a la de su creadora principal. No era algo sencillo de realizar además seguramente sería algo doloroso, pero no solo disponía de ese “ADN” si no de parte del chakra de ella. Refiriéndose a la "reina" pero ahora compartirían el trono debes en cuando. Hana estaba dispuesta lograrlo, amarro sus cabellos albinos, puso el rostro más serio que nunca en su vida había mostrado e hizo un par de sellos de manos, comenzando a concentrar el chakra tal y como le fue recomendado, buscando poder obtener el chakra que se había depositado en ella, sentía como su rostro comenzaba a sufrir quemazón, un ardor diferente al que ya pudiera haber sentido tiempo atrás esto iba de adentro hacia afuera, era doloroso, su vista se nublaba un poco cada minuto que pasaba, apretaba sus dientes, su voluntad hacia lo posible por no desistir, el chakra fluctuaba de manera agónica, podía verse la tonalidad azul del chakra de la peliblanca, uniéndose a un chakra purpura, era el chakra arácnido se representaba de esa forma y no solo eso ocurría.
De repente el dolor desaparecía pero podía sentirse fuera de sí, sentía un dolor diferente, punzante, constante que le carcomía el rostro y su cuello, sus bellas facciones desaparecían su piel parecía caerse y desintegrarse con el chakra que fluctuaba a su alrededor, no se había movido un centímetro, todo ocurría ahí en la posición que había adoptado desde que decidió encender esta nueva habilidad, era doloroso, pero no insoportable, sus suaves y pálidos labios, desaparecían en un pestañeo , se formaba en su lugar unos afilados colmillos, pequeño pelaje comenzaba a crecer, era diferente era como puntiagudo, este era de un color gris, tomaban posesión de ella desde su cuello hasta su nuca en su cabeza parecía partirse en dos pero antes de que esta imagen tan grotesca ocurriera, se desintegraba en partículas de chakra, era doloroso o eso parecería para algún "aficionado" que pudiera estar viendo este acto tan inusual. Con algunos quejidos de dolor al viento y un último grito que transformaba su voz humana a una más "profunda" y un tanto aguda, el chakra levanto polvo y tierra, el suelo se desquebrajo por la presión ejercida y eso que solo era el inicio, para cuando la cortina que se formó apareció se podía ver una Hana diferente, como si ella no estuviera ahí. Ojos rojizos cual rubí, brillantes y acechantes, colmillos color marfil tan predominantes como intimidantes, era la transformación primaria de la estirpe arácnida, veía todo diferente, pero no tardaría en acostumbrarse a esa sensación tan extraña.
Ya había logrado una parte de las técnicas, aun le faltaba la transformación final, ya tenía la idea de cómo lo lograría, sería un tanto menos complicado que transformar su propia mente en una de araña, pues esta técnica era prácticamente llevar esa transformación a un nivel más alto , peor a la vez menos complicado, pues sería solo dejarse llevar por la sangre que ahora habitaba en ella. Usando el mismo esfuerzo que había realizado antes, ahora cambiado por otra serie de sellos de manos más larga, era para acomodar el chakra, se suponía que a nivel más avanzado y perfeccionado no necesitara de esta serie de sellos tan largos para su ejecución. Comenzaba a concentrar el chakra nuevamente ya había descansado un rato el sol estaba por dejar de mostrarse no faltaría mucho para que el ocaso de color anaranjado hiciera su llegada estos terrenos de la montañas de Iwagakure. La kunoichi Hana más exactamente la Tsuchikage, estaba en un arduo entrenamiento, donde completaría sus habilidades como dueña de un pacto de sangre. Era el reto más alto que tenía por ahora, la cúspide de sus habilidades respecto a la familia arácnida a la que habida decidido pertenecer. Jorōgumo: Es un jutsu de transformación proveniente de haber realizado el pacto de sangre con la familia de los arácnidos, en el cual el ejecutor se convierte en una especie de híbrido mitad arácnido mitad humano. En esta forma el usuario puede producir sus propios hilos y usarlos a su beneficio para capturar a su víctima en un capullo y así inmovilizarlo. Además de poseer las habilidades de una araña común. Tal cual el aparente delicado cuerpo perfectamente delineado de la albina, comenzaba a mostrar cambios, pero estos fueron más sencillos que en la técnica anterior, no hubo sufrimiento como tal, pudiera deberse a que su cuerpo absorbió el ADN necesario para combinarse con el de las arácnidas compañeras que tenía ahora.
Los cambios más notorios además ya siendo divisados tras una buena nube de humo que se generó, en realidad más que una fusión era un tipo de invocación que le permitía obtener las cualidades de las arañas, tal cual, tenía patas de araña su cuerpo había aumentado en altura unos 2 metros o más, por ahora no ponía atención en eso, tenía todo el cuerpo de una araña "gigante" de la cintura para abajo, su abdomen visible acompañado por algunos tejidos de piel arácnida, su rostro esta vez se mantenía intacto, sus manos seguían en su posición pero sus piernas ahora eran patas y en mayor cantidad, podía sentirse más veloz , fuerte y resistente a pesar de la apariencia que pudiera denotar, si bien tenía que controlar la fusión con su chakra, pero era de una forma más practica al haber prácticamente liberado todo el potencial posible de esta peculiar técnica. Su cuerpo tenía cualidades para generar tejido único por parte de la raza arácnida, era realmente sorprendente el nivel de esta técnica, pues mejoraba muchas de sus capacidades. Así intento acostumbrarse al cuerpo, moviéndose por el terreno rocoso que tenía a su alrededor, solamente para ella, aprovechando que el ocaso hacia su presencia, le servirá para ocultarse de cualquier espectador despistado que pudiera aparecer, estuvo así por unos minutos, acomodándose a este cuerpo que había logrado obtener a base de entrenamiento y de su excelente control del chakra. Ahora podría ser capaz de ejecutar las técnicas de una forma más rápida y sin sentir tanto dolor, cada intento sería más sencillo eso lo tenía claro la kunoichi de la aldea oculta entre las rocas, estaba decidida a superarse día a día, para lograr un nivel alto y poder acabar con cualquier enemigo que se le cruzara enfrente. Tenía que ser la más poderosa de su aldea y lograr ser también del mundo shinobi y el poseer esta técnica y poderla dominar de buena y fácil manera seria un paso importante.



Gracias Miu, magnifico. La mejor firma.:

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