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Eso no debía pasar... (entrenamiento)

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Eso no debía pasar... (entrenamiento)

Mensaje por Valkiria el Miér Jun 22, 2016 2:32 pm

Un crepúsculo matutino nace a lo lejos en el espectro del horizonte, el descomunal astro se eleva sobre la vista humana haciendo saber de su inconmensurable poder a todos los mortales que se nutren de él. Una sutil ventisca proveniente del oeste recorre todos los campos circundantes a la aldea, la vegetación deja su perpetua inmovilidad acompañando al viento en una réplica de su movimiento, la copa de los árboles así como sus hermanos cultivos rurales danzan en pos de la liria evocada por la naturaleza. Por encima de la superficie unas nubes bañadas en un tinte anaranjado reposan sobre el cielo simplemente conservando una existencia inerte, se movimiento es imperceptible y relativo a menos que se tomasen referencias de factor distancia-tiempo sobre los mismos. A un kilómetro de la ubicación se alza sobre todo una predominante y próspera aldea, de las más famosas: Konohagakure. Indiferente a la distancia la aldea es imponente en su presencia, aquellas murallas más bien que mal antiguas son un detalle importante en la decoración local dándole el aspecto de aldea guerrera que tanta fama se ha ganado. Innumerables historias de invencibles guerreros nacen en aquel lugar, oriundos que al fallecer se convirtieron en leyendas y ello es la principal razón que cita a una inusual presencia a la aldea que cambiaría un poco el rumbo de las cosas.

Un enorme sendero de tierra adornada por pequeñas rocas de gran variedad en colores y formas, este muestra claramente que fue creado bajo la supervisión y mano de obra humana hace ya bastante tiempo definiendo desde su creación una ruta de la ciudad hasta algunas aldeas vecinas en su noroeste referenciándose desde un mapa objetivo. Notable fue aquel camino, tanto que no existía vegetación superficial al mismo y sólo en sus costados marcando sus limitaciones nacían nuevamente el césped que no quería perturbar la caminata humana. En sus costados es vigente un enorme bosque que rodea a Konoha, su clima es bastante fresco inclusive en momentos de verano; La inhibición de los rayos solares sobre los mismos al ser filtrado por las abundantes hojas en la copa de los árboles crea un temple en la temperatura y una leve oscuridad natural en todos los sitios en posesión del bosque exceptuando los claros. La fauna es abundante gracias a que el bosque permanece inmaculado, la virginidad del ambiente da lugar a la coexistencia de un bioma como pocos. Ardillas, infinidad de clases de aves, insectos y escasos depredadores comparten un ciclo natural de la vida en los suburbios de Konoha con total normalidad.

Por el anteriormente mencionado sitio una figura, extraña e incómoda con sólo su existencia, dirige rumbo hacia la aldea de la Hoja. Aquella persona de características indefinibles vestía una túnica blanca con una capucha que recubre toda la cabeza de aquella persona dejando libre únicamente el rostro que a ante las vistas opuestas está oculta bajo una densa sombra ante la inexistencia de luz que revele la real apariencia de la desconocida presencia. Desde la limitaciones que tiene el observarla con claridad se puede identificar que porta un enorme arma; Una espada de gran tamaño cuya hoja ocupa al menos el 80% del tamaño total de la misma. Adicional a ello sobresale una corto cabello blanco que bien podría dar pistas de quién es, no obstante en el planeta hay infinidad de personas albinas y precipitarse y sacar deducciones podría llegar a traducirse como un error. La mencionada aceleró mucho su velocidad con la cual se trasladaba al poder divisar su destino. Como un relámpago recorría enormes distancias con cada paso, el único vestigio de sus pasos fueron las huellas sobre las remas que utilizó para impulsarse de una ubicación a otra y una difusa estela consecuente a la velocidad y el intento de los orbes convencionales por captar imágenes de alta velocidad. La túnica se movió con fuerza ante la oposición del viento como resistencia a los veloces movimientos del shinobi y, finalmente luego de unos minutos recorriendo el ecosistema logró atravesarlo en diagonal acercándose un poco más a la ciudad quedando a unos escasos cientos de metros.

Desde la otra perspectiva yacían 2 guardias Shinobis recostados sobre el suelo, aparentemente pertenecen al rango Chunin. Ambos individuos resguardaban la puerta, que a esas alturas del día se encuentran abiertas. Con una paja en la boca descansaban aquellos sintiéndose seguros por la cercanía a su aldea, aquellas murallas siempre mantuvieron y mantendrán a todos los ciudadanos de Konoha con la sensación de protección pero; Aquel desconocido vestido en túnica, ya visible ante los rayos del sol que si iluminan ese punto del amplio campo delatando a todo lo que bañe en su magnificencia. Ambos se levantaron rápidamente y se colocaron en pose de combate ante la inminencia de una batalla o algo que pudiese amenazar la seguridad de la aldea como ocurrió tantas veces en el pasado. El invasor curvó con sutileza sus labios esbozando una maquiavélica sonrisa, cuando la distancia fue poca entre los defensores y el invasor los shinobis comenzaron a hacer sellos respondiendo de manera activa y ofensiva ante el desconocido peligro. - Katón, Kaen-… Recitó uno de los Shinobi, una densa capa de fuego estuvo a punto de formarse alrededor de él, el ambiente se estuvo por formar por una luz incandescente pero…

-Senka- se hizo eco de una voz femenina, tenue, apacible pese a lo que continuaría con ese acto. Desapareció de la vista enemiga durante un efímero momento, en mucho menos que un segundo logró trasladarse unos 7 metros. Con la velocidad semejante a un rayo reapareció en un instante de frente al enemigo, los orbes del shinobi reflejaron perfectamente a aquella figura; En ellos se podía ver con claridad quién era el atacante pero para cuando quiso reaccionar fue tarde. Ambas miradas se cruzaron, el invasor observaba de manera peculiar pese a estar en combate, la vista del Shinobi fue opacada por la expresión de emoción manifiesto al potente espíritu de combate que el visitante traía consigo. El extraño tensó los músculos de su brazo durante el trayecto y cuando estuvo a la distancia adecuada, que menos de un parpadeo le tomó, golpeó al shinobi de la hoja en la boca del estómago con una fuerza abrumadora. El visitante nunca tuvo la intención de matarlo, si no que golpeó en esa zona sabiendo que lo dejaría fuera de combate y que el chaleco mitigaría mucho del daño. Por inercia el Shinobi se estremeció ante el golpe saliendo a volar unos cuantos cm hacia atrás, cayó de espaldas contra el suelo en un golpe seco, un poco de saliva fue expulsada de su boca manchando parcialmente la comisura a consecuencia del brusco impacto en aquella Zona tan delicada. Él quedó sin aire, su respiración se vio apagada durante unos breves segundos, como respuesta al dolor ambas manos posaron sobre la zona donde fue golpeado y quedó en el suelo. Su compañero que demostró ser más listo fue a asistirlo, en ello el invasor soltó unas cuantas risas al verlos en aquella situación tan patética. La fémina caminó hacia ambos e hizo unos pequeños masajes en la zona del dolor en intento de aliviarlo sin conseguir nada (después de todo es un masaje, no un calmante) y no tiene precio presenciar el silencio acompañada de la expresión de “qué caraj…” que puso la invasora cuando vio que al pasar su mano por la vestimenta del guardia y notar que sangraba. No fue tanta la sorpresa de la acción como el precio por ver el rostro del que no fue golpeado al manifestar una profunda confusión en su expresión facial, realmente no entendió qué es lo que pasaba pero sabía una cosa; Definitivamente lo que pasó en ese escaso minuto no era normal.

-Vamos por el Kage, no querrás que le pase algo grave a tu amigo… Son muy jóvenes aún y les falta espíritu, deben practicar eso.- ordenó y acotó ante la situación aquella voz femenina de manera apacible, no parecía en ningún aspecto la maniática asesina que aparentó ser hace unos segundos. Ella tomó con ambas manos su capucha y deslizándola con suavidad dejó en libertad su rostro mostrando quién era en realidad, se trataba de la mismísima Tsuchikage que emprendió un viaje hacia la aldea en búsqueda de unas técnicas que sólo el actual Hokage le podía ofrecer. Con anterioridad se percató de que su pergamino estaba incompleto, es decir, que lo que ella tenía no era más que una copia sin terminar a modo de que sólo poseía tres de las ocho puertas. Ella no es una amplia conocedora del mundo Shinobi pero al menos sabía en qué locación nacieron sus técnicas más poderosas que, como cuenta la leyenda, fueron inventadas por las Bestias verdes de la hoja. Siendo consistentes, Valkiria al retirarse la capucha dejó en libertad su cabello albino quienes permanecieron estáticos al reducirse en volumen gracias a la vestimenta, en todo momento mostró una expresión feliz contagiando de su espíritu inclusive a quienes la habían tratado como un enemigo. Con cuidado tomó el cuerpo del herido cargándolo con un solo brazo, haciendo saber de su fortaleza física lo llevó como si nada en su camino en dirección a la oficina del Hokage. Con cuidado fraternal se puso de pie, siempre cuidadosa, siempre fijándose en no agravar el dolor ni las heridas, siempre siendo como solamente ella es capaz de ser. La única expresión en su rostro fue la de felicidad, estaba emocionada por conocer quién era el Hokage. Con un poco de suerte sería un esbelto y atractivo maestro del taijutsu, quizás si la fortuna la desampara no sería más que un costal de huesos pervertido pero daba igual… La necesidad de las técnicas la obligó a cruzar. En la lejanía aparentaban ser hormigas en comparación a las enormes puertas de la hoja; Muy pintorescas a decir verdad, los dibujos en las mismas son un detalle que nadie agradece pese a que se vea intimidante y pueda llegar a aislar a la aldea de peligros de grupos minoritarios. La Tsuchikage ahora sin prisa, disfrutando de la vista que le ofrecía la aldea desde fuera decidió entrar finalmente para ver qué le deparaban las calles y si realmente era una ciudad tan imponente como decías; Para estar en boca de demasiados grupos… Algo bueno debe de salir de ahí, si no es como en las historias lamentablemente será decepcionante.

120 líneas


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