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{Entrenamiento Iryoninjutsu} - Todo se ha complicado [Pasado]

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{Entrenamiento Iryoninjutsu} - Todo se ha complicado [Pasado]

Mensaje por Naori el Vie Jun 24, 2016 5:31 am

Todo se ha complicado

Habían arribado. Los refuerzos del enemigo estaban frente a nosotros. No divisaba el momento exacto en el que ellos habían logrado comunicarse, me había concentrado demasiado en curar a los ninjas de Konoha, que no di paso a observar mas allá de lo que tenía en frente. Una gota de sudor recorría mi frente, el sello plasmado en ella se había desatado, estaba cubierta por los 3 ninjas que arriesgando sus vidas me protegían para no ser interrumpida. Seguía dependiendo de otros, seguía siendo un apoyo, una especie de carga. No lograba convencerme de que lo que hacía era mas de lo que todos esperaban.

El destino de todos era incierto, aunque esta vez había decidido demostrar mis capacidades hasta llegar al límite de lo posible. Era momento de involucrarme aún más, ya era hora de arriesgar mi vida por el bien de la aldea que me había cobijado por tanto tiempo. 

Me dirigí a paso ligero hacia el frente de la batalla, ignorando toda palabra de quienes me protegían, intentando convencerme para desistir de lo que sin decir nada ya se habían percatado. Las grandes puertas de la aldea no eran mas que un recuerdo pasado de aquella fortaleza que nos mantenía seguros. A cada paso que daba, observaba lo que acontecía, cuerpos sin vida, heridos de gravedad, mis babosas intentando curarlos, mi chakra formaba parte de la gran mayoría. Me acercaba cada vez mas, alejándome del circulo de protección que habían formado para mi, ya no había regreso para lo que estaba por hacer, era darlo todo, y probar mi fortaleza. 

La oscuridad que cubría cada rincón, se veía interrumpida por pequeños haces de luz, causados por las constantes explosiones de los ataques venideros. No había silencio, no había lugar para pensar, para planear, debía aceptar la situación tal como se estaba presentando, había que improvisar. Cerré mis ojos un breve momento intentando alejar los pensamientos de derrota que comenzaban a invadirme, debía tener confianza en mi misma, el futuro de la aldea, la vida de los aldeanos, la fortaleza de mis compañeros, en ese preciso momento, y sin el Kage actual presente, dependían de mi.

La mirada penetrante, fría como el metal, de los enemigos, se abalanzó sobre mi, haciéndome vacilar por momentos, como si el simple odio que nos profesaban, fuese una profunda punzada en el pecho. Tal era la fuerza de aquel odio latente, que por breves momentos sentí que dolía. Debía admitirlo, el deseo de huir se estaba haciendo presente, la cobardía se apoderaba de mi cuerpo, pero por suerte no de mi mente. Vacilé, me detube, fue mi gran error, aunque tal vez, es lo que en el fondo quería que ellos creyesen. Estaba clara su intención, derrotarme. Regla básica en una batalla de semejantes proporciones, eliminar el cuerpo médico, dejando imposibilitado a los ninjas para poder recuperarse. Una sonrisa dibujada sin pensar en mi rostro, solo hacía que sus miradas de odio se clavaran con mas fuerza, en el interior de mi cuerpo.

Allí me encontraba de pie, con una mirada desafiante, y la sonrisa repentina, estaba tentando al destino pero no me importaba. El sello en mi frente estaba listo, me había preparado por mucho tiempo para este momento, aunque no estaba del todo completo, serviría para dar una ventaja a este caos que parecía no tener un buen desenlace para nosotros. Unos tormentosos, silenciosos, y largos minutos de nulos movimientos, tanto por parte del enemigo como nuestros. Los demás, habían aceptado mi liderazgo, no bastó palabra alguna, todos estábamos expectantes.

Comenzaba de pronto, el primer movimiento. Sentí como algo corría por mi rostro, algo tibio, y que bajaba hasta mi mentón. Mis ojos observaban con detenimiento, como la mano del enemigo se había alzado, lanzando un Kunai directamente a mi rostro, dañando mi mejilla. Era una advertencia, pretendían que aquello ocasionara un retroceso en mi persona, pero se habían equivocado. La suerte ya estaba tirada, y una retirada no era una opción para ese momento.

Mi corazón estaba acelerado, pero no era miedo, sino simple excitación. Era momento de comenzar a moverse, ellos habían dado el primer paso, tocaba devolverles el favor. Ese pequeño corte solo era el comienzo de lo que vendría pronto. Alcé mi mano hacia el cielo, lo más alto que mi cuerpo me permitía, y tras un grito duro y confiado, di la orden del ataque. Fui la primera en correr, utilizando toda mi fuerza. Golpes precisos en el piso, formando enormes aberturas, sepultando a los mas débiles con cada golpe. 

Esquivando ataques, propinando otros. El número del enemigo parecía no disminuir, como si de una nación completa se tratase. Era obvia la trampa en la que nos habíamos dejado caer, ese llamado repentino a Hokage, para una reunión firmando un tratado de paz, un tratado que posiblemente jamás sería llevado a cabo. Alianzas generadas por el odio, pactos a costa de sangre inocente. El mundo se estaba volviendo caótico, no había sentido común, no habían ganas de vivir tranquilos. Todo se basaba en una guerra constante, en pleitos y derramamientos de sangre que no tenían sentido alguno. 

Me distraje por breves segundos, y me vi rodeada. Mis ojos observaban a cada uno, preparados para dar muerte a la mujer que los había retado. Sus sonrisas eran tan claras como la intención que se asomaba en sus ojos, darme muerte, dar muerte a Konoha.

-Hasta aquí llegaste.-

Sus palabras no importaban, sabía que contra ellos era imposible obtener una ventaja, su numero me superaba con creces, y no tenía apoyo alguno en ese momento. No podía pedir auxilio, aunque realmente no lo necesitaba, todos estaban luchando, todos tenían sus propios problemas. No había equilibrio alguno en esta pelea, tantos ninjas atacando a una sola persona, pero supongo que así es una guerra. Se saca ventaja de la forma que mas convenga. Y era exactamente lo que estaba a punto de hacer.

Sentí un grito desgarrador, unos murmullos mientras mi cuerpo se adormecía. Atravesada por una arma de poderoso filo, a escasos centímetros de unos ojos repletos de odio que me observaban, una sonrisa de victoria. Me habían derrotado. Habían arrebatado la vida del único médico presente en aquella batalla. La sangre comenzaba a desbordarse, desde el punto en donde tenia la mortal herida, con violencia arrancó el arma de mi cuerpo, dejándome caer arrodillada al piso. Habían ganado. El atacante completamente satisfecho, me daba la espalda, mientras quienes me rodeaban daban lo que parecía ser el golpe final. 3 Kunais en dirección a mi pecho, buscando acallar el palpitar de mi corazón. Dieron en el blanco, pero no lograron su cometido, habían sido lanzados con una fuerza mesurada, una herida profunda, pero no mortal. Estaban convencidos de que el primer golpe, me mataría pronto.

-Nunca debes darle la espalda a tu enemigo.-

Mis manos se alzaron con dificultad, juntándose ambas entrelazando los dedos. El sello en mi frente comenzaba a brillar, mientras observaba a mi supuesto verdugo que se volteaba esperando verme rogar. El chakra que había acumulado por tanto tiempo en mi frente, sería utilizado. Había llegado el tan esperado momento. Ante la mirada atónita de mi verdugo, y de mis propios aliados, la herida mortal en mi cuerpo comenzaba a sanarse, del mismo modo que hacían aquellas propinadas por los kunais de aquellos cobardes. El corte en mi mejilla había desaparecido.

Volví a levantarme, cubierta de sangre, pero sin herida alguna en mi cuerpo. Observando con satisfacción el rostro de sorpresa del enemigo. La sorpresa se había descubierto, no podían derrotarme, no podían vencer la voluntad de fuego que emergía de mi pecho. En ese preciso momento, pasamos de ser victimas, a enemigos mortales. Ni siquiera los propios ninjas que minutos atrás me habían protegido, podían comprender lo que estaba sucediendo, y era de esperarse. Utilizando una técnica pocas veces mostrada, con un riesgo bastante alto. Pero la situación lo ameritaba, no me dejaría vencer por un grupo de ninjas manipulados por el odio y la venganza. Subestimar al cuerpo médico ya no sería una opción para nadie.

-Esta vez, voy en serio.-

Fueron mis últimas palabras, mientras corría nuevamente hacia el enemigo, esta vez había quebrantado su confianza, sus movimientos eran torpes, y quienes me acompañaban se aprovecharían de aquella distracción para poder derrotarlos sin problema alguno. Era una guerra casi ganada, había devuelto la confianza a todos en la aldea, habíamos recuperado la esperanza, era impresionante como un poco de poder podía causar un cambio tan repentino en la mente del enemigo, y claramente de mis propios aliados.


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Re: {Entrenamiento Iryoninjutsu} - Todo se ha complicado [Pasado]

Mensaje por Naori el Sáb Jun 25, 2016 4:13 am

Resolución

Los ataques no cesaban, el cansancio comenzaba a presentarse en cada uno de los ninjas en batalla. El enemigo no cesaba la violencia, y por nuestra parte tampoco estábamos dispuestos a dejarnos vencer. El tiempo de recuperación con cada ataque se hacía cada vez mas lento, por cada golpe mortal que recibía, debía tomarme unos minutos para moldear mi chakra y regenerar las células que habían sido dañadas. Eso daba una enorme ventaja a los atacantes, y no podía permitir eso.

Cada minuto perdido en regenerarme, causaba mas muertes dentro de la aldea, y aunque el numero de caídos en el enemigo era alto, no se comparaba con la pérdida de mis propios aliados. Mi cuerpo temblaba de furia, lo que parecía ser una victoria certera, se estaba convirtiendo en un sueño pasajero. El enemigo era poderoso, incesante en su cometido, sentía como nos superaba con creces, o quizás el simple cansancio, hacía ver al enemigo indomable.

Cada pensamiento que rondaba mi cabeza, repleto de una inminente derrota, era expulsado con golpes llenos de furia dedicados al enemigo. Un grupo grande se acercaba vivaz, y yo ya estaba cansada. Una gran cantidad de chakra acumulado en mi puño, cantidad excesiva que jamás había acumulado hasta ese momento, alzando la vista enseñando la furia plasmada en mis ojos, que brillaban con una intensidad enorme, aun a pesar de la desventaja que nos acorralaba. Levanté mi puño, preparado para un golpe certero, poderoso. Cuando mi puño, hizo contacto con el frió concreto, un temblor aterrador se hizo presente, una grieta de proporciones exageradas, una división que dejaba a la vista las profundidades de la tierra. Mis aliados a duras penas lograban zafarse de aquel ataque, mientras aquellos despistados caían en las profundidades de aquella grieta.

Mi pulso acelerado, mi respiración agitada, la visión distorsionada, el agotamiento estaba comenzando. Debía recurrir a la reserva de chakra que me había guardado. Caí al piso arrodillada, intentando recuperar el aliento. Aquel ataque nos había dado unos minutos de ventaja. Sentí como era alzada en brazos, y quitada de en medio de aquella grieta, que sin haberlo pensado comenzaba a agrandarse. Un ninja de Konoha me había rescatado, alejándome del peligro de mi propio ataque. Delicadamente me posaba en el suelo, manteniendo sus manos en mi espalda. Observé su rostro, lleno de preocupación. 

Estábamos perdiendo. Desviando la mirada hacia los demás aliados, podía notar sus movimientos lentos, como sus cuerpos eran victimas del cansancio. sus ropajes sucios, cubiertos de sangre, estábamos agotados, tan exhaustos.
El ninja que la sujetaba, estaba herido, una herida en su brazo derecho, podía notar el dolor en su rostro mezclado con la preocupación del momento. Mi mano se alzó cubriendo aquella herida, emanando chakra para curarlo. Si no había sido capaz de luchar en el frente como había esperado, debería recuperar a los ninjas, era su deber como médico de la aldea.

El joven la miraba atónito, no comprendía de donde sacaba cantidad tan exuberante de chakra. Años, años de entrenamiento que daban frutos. Acabando con su brazo, cerrando completamente la herida, me levanté. Intentando mantener el equilibrio, me acerque a cuanto ninja herido encontrase, curandolos, sin perder la fe de que podríamos salir victoriosos. El último ninja herido, a unos cuantos metros de mi, arrastrando mis pies con la respiración agitada, oía los gritos del joven que me había ayudado, exigiéndome que parara, pero no lo haría.
No dejaría a ninguno de los ninjas de konoha sin ser curado. 

Mi chakra estaba al tope, todos se alzaban con heridas leves, dispuestos a luchar. Observé el panorama nuevamente, no habían refuerzos, el enemigo estaba a punto de caer, era el momento justo para darlo todo de una vez por todas. Dirigí una mirada de afirmación hacia los ninjas que poco a poco comenzaban a acercarse, un solo gesto con mi cabeza era suficiente para comprender que sería el último movimiento. Era darlo todo por Konoha, allí venceríamos, o pereceríamos en el intento, pero al menos lo haríamos de una forma digna, dando todo de nosotros, por la aldea, por los aldeanos, por nuestro Kage.

Nuevamente comenzaba a concentrar el chakra, distribuyendolo esta vez por todo mi cuerpo. El sello de mi frente que se había extendido por mi rostro, comenzaba a cubrir todo mi cuerpo. Desde la frente, bajando por mis mejillas, cubriendo mi pecho, extendiéndose hasta mis brazos y piernas. Completamente cubierta por un poder único, que nos daría la victoria.

Mi cuerpo se volvió mas ligero, las heridas restantes habían desaparecido en su totalidad, la fuerza había regresado, mis piernas habían eliminado ese temblor que me impedía mantener un equilibrio completo. Mis ojos brillaban nuevamente, mi sonrisa había regresado. Estaba preparada, esta vez no había necesidad de recuperarme para continuar luchando, aceptaría cualquier golpe, cualquier herida, y seguiría combatiendo, sin dar un respiro al enemigo.


-Una mujer llena de sorpresas...-

Escuche farfullar a mis espaldas. Al voltearme pude divisar la sonrisa en el rostro de los ninjas de la Aldea, pulgares alzados dándome completa confianza, me sentía tranquila, sentía que al fin estaba siendo reconocida como una ninja completa, y no como un simple apoyo médico, no sera una carga, era un combatiente mas.
Lanzándome de lleno nuevamente, hacia el grupo que quedaba en pie, golpeando y tirando a quien se cruzaba en su camino. Los ataques no tardaron en hacerse notar, Kunais rasgando su piel, sus brazos heridos, sus piernas atacadas intentando frenarla, heridas profundas que en segundos se recuperaban sin tener que recurrir a movimiento alguno de mi parte. Los perturbaba, no entendían que sucedía, ni porque sus ataques no me afectaban, y mas aun, no marcaban mi cuerpo.

Mi mirada no se apartaba de la presencia del enemigo, estaba concentrada. Sabía cual era mi cometido y era acabar de una vez por todas con los invasores de Konoha. Pocos minutos hicieron falta, para dar por terminado el ataque. Los gritos de victoria no se hicieron esperar, risas, manos alzadas, abrazos, llantos de alegría y de tranquilidad. Mi respiración estaba agitada, mis hombros se alzaban al compás de la misma, completamente agotada, pero satisfecha por aquel logro. El sello aun continuaba activado, por lo que las fuerzas aun no estaban del todo acabadas, pero se notaba la falta de aliento. Una sonrisa de completa calma se asomaba en mis labios, alzando mi pulgar en respuesta a los gritos desenfrenados de los ninjas. Comencé a caminar en dirección a ellos, cuando sentí una fuerte punzada en mi costado derecho. Me había descuidado.

Los ojos de todos se abrieron casi al mismo tiempo, los gritos de felicidad habían cesado, la calma se había perturbado. De mi boca comenzaba a emanar sangre, el descuido momentáneo había hecho que el sello en mi frente se desequilibrara unos breves segundos. La cuerpo intentaba regenerarse, pero era imposibilitado por aquel ataque que se mantenía firme y cada vez se adentraba mas profundo en mi costado. Voltee la mirada con dificultada, para encontrarme con aquellos ojos nuevamente, esos ojos que me habían subestimado la primera vez. Estaba decidido a matarme, a pesar de estar en completa desventaja. El único en pie, el único atacante con vida, mi tan temido verdugo.

Intente con todas mis fuerzas alejarme de el, quitar mi cuerpo de aquella arma punzante, pero no lo lograba. El insistía en asesinarme, aun sabiendo que en esas condiciones no era posible lograrlo. Nadie se atrevía a acercarse, por el miedo a causar mas daño del que se me estaba propinando. Sentía mi chakra disminuir, como el sello comenzaba a apagarse, debía acabar con el rápidamente, o todo el esfuerzo habría sido en vano. No aceptaría morir luego de haber logrado la victoria. El chakra comenzaba a recorrer mi cuerpo, mientras mas avanzaba, mas se introducía el arma, debía hacer algo arriesgado. 

Voltee mi cuerpo con violencia, alzando mi pierna a la altura de su pecho. Aquel movimiento había ocasionado que el arma rasgara mi costado por completo, dejando salir una cantidad grande de sangre. Mi pierna se posó con violencia en su pecho, lanzadolo varios metros, clavandolo en los trozos restantes de las puertas de concreto de Konoha. La herida era mortal, escaseaban los segundos antes de que el sello dejará de surtir efecto. Intenté con todas mis fuerzas mantenerlo, pero solo había logrado curar una cuarta parte. Necesitaría ayuda urgente, o moriría frente a todos. 

La vista comenzaba a nublarse, podía observar como todos se acercaban a mi, todo se veía en cámara lenta. Las voces poco a poco se apagaban, solo podía observar la lentitud del movimiento en sus labios. Cerré mis ojos con tranquilidad, al fin todo había acabado, estaba en buenas manos.


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